Igor Sikorsky, el genio ruso que grabó su apellido en los helicópteros que planea comprar la Argentina y en los que sacaron a presidentes de Casa Rosada
Igor Sikorsky tenía apenas 12 años cuando diseñó su primer helicóptero.
Era un modelo pequeño propulsado por una banda elástica que lograba elevarse y mantenerse en el aire.
Ese diminuto prototipo infantil fue el prometedor comienzo de lo que años después sería una pujante industria.
Y el apellido de aquel niño se convertiría en un sinónimo de los helicópteros más famosos del planeta.
Hoy, cuando el gobierno argentino planea comprar cuatro aeronaves UH-60L Blackhawk fabricadas por la compañía Sikorsky Aircraft , es bueno recordar la vida y obra de un verdadero pionero en la creación y fabricación de este tipo de vehículos aéreos.
Algunos de ellos, además, han tenido misiones memorables.
Y hasta hay otro helicóptero diseñado en su empresa que tuvo que ver con dos fuertes episodios de la historia reciente de nuestro país.
Las biografías de Igor Ivanovich Sikorsky señalan que su madre, que era médica pero que no ejercía, mostraba una gran pasión por la obra de Leonardo Da Vinci .
Se cree que transmitió a su hijo su curiosidad por las “máquinas voladoras” diseñadas por el gran creador renacentista.
Y desde muy pequeño, él tuvo claro a qué quería dedicar su vida.
El sueño de volar en vertical Igor nació en Kiev, en 1889.
Entonces, la actual capital de Ucrania formaba parte del Imperio Ruso.
En 1903 ingresó a la Academia Naval de San Petersburgo para ser oficial de la Marina, pero su temprano interés por la ingeniería y la mecánica pudo más y renunció a esos estudios tres años más tarde.
En París y en el Instituto Politécnico de Kiev estudió ingeniería, pero percibía que las materias parecían estar lejos de los problemas prácticos y los diseños que él quería realizar para sus intereses aeronáuticos.
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