Ray Sugar Leonard: brilló en los rings, fue un supercampeón y superó un período depresivo, con drogas y alcohol
“Llevo 20 años de sobriedad y esa, para mi, es la más grande de las victorias.
Sabiendo, siempre, que la pelea continúa”.
Es, la de 2026, una temporada muy especial para él, uno de los mejores boxeadores de la historia.
Uno de los rostros ilustres de los ochenta e integrante del Big Four o de los denominados “Four Kings” , junto con Roberto “Mano de Piedra” Durán, Tommy Hearns y Marvin Hagler .
Un campeón esplendoroso, con una velocidad de manos increíble, notable bailarín sobre el ring producto de unas piernas formidables y dueño de una técnica preciosista.
Una vez, en un entrenamiento, se le computaron 43 golpes en 9 segundos.
Sus ráfagas en el final de los asaltos eran un sello distintivo, para confundir a los rivales y, sobre todo, impresionar a los jurados.
Un 2026 que marcan fechas especiales para Ray “Sugar” Leonard .
El 17 de mayo festejó sus 70 años .
El 31 de julio se cumplieron 50 de su conquista de la medalla dorada en los Juegos Olímpicos de Montreal 1976, lo que constituyó su plataforma de lanzamiento al estrellato.
Y, como él mismo afirma, son también dos décadas poniendo KO al alcohol , el enemigo que le trajo muchos dolores de cabeza, consumo de drogas incluido, y noches de desasosiego.
Tantos como aquel desprendimiento de retina del ojo izquierdo en 1982 que lo llevó a un alejamiento temporal del pugilismo, con los fantasmas de retiro definitivo.
Hay una imagen de Ray Sugar Leonard que pertenece para siempre al siglo XX: el boxeador vestido de blanco, veloz como un relámpago, las manos en guardia, la sonrisa resplandeciente después de una victoria.
Tenía magia en cada expresión.
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