Corazón turístico del Eje Cafetero colombiano busca recuperar a visitantes tras terremoto
Jorge Gil Ángel Salento (Colombia), 18 ago (EFE).- Salento, el corazón turístico de la región colombiana del Eje Cafetero, sufrió pocos daños materiales por el terremoto, pero sus habitantes están preocupados porque viven del turismo y el sismo que devastó esta zona del país ha alejado, de momento, a los visitantes que mueven su economía.
En las últimas décadas este pequeño pueblo del departamento del Quindío (centro) se convirtió en uno de los mayores atractivos turísticos por sus pintorescas casas de estilo arquitectónico colonial campesino, con fachadas, puertas y balcones de colores.
Allí también está el Valle del Cocora, una reserva natural ubicada entre las montañas de la Cordillera Central colombiana en la que crece la majestuosa la palma de cera, el árbol nacional del país.
Salento suele estar lleno, con pocas habitaciones y muchos visitantes tanto locales como internacionales.
Hoy está sufriendo los estragos del terremoto, pues por sus calles sólo caminan pequeños puñados de turistas y los negocios tienen sus puertas abiertas, pero lucen vacíos y por eso invitan a brazos abiertos a los viajeros a que pasen por allí.
Según las autoridades locales, el terremoto de magnitud de 7,4 del pasado 10 de agosto dejó 166 viviendas afectadas, tres heridos y ningún muerto en Salento.
En el parque central del pueblo hay un punto de acopio para brindar ayudas a los damnificados, especialmente a aquellos campesinos que sufrieron afectaciones en sus casas.
El balance preliminar del Gobierno en todo el país es que el terremoto dejó 289 muertos, 4.187 heridos y 143 desaparecidos, aunque el Instituto de Medicina Legal informó el lunes que ha recibido 304 cuerpos de víctimas del sismo y ha identificado 300, incluidos 22 menores de edad.
El restaurante Aquí me quedo está ubicado en una de las esquinas del parque principal de Salento, en el primer piso de una casa de dos plantas que perdió parte del techo.
Las autoridades evaluaron el estado de la edificación y le permitieron a los propietarios del establecimiento reabrir sus puertas la semana pasada.
"El momento del terremoto fue muy angustioso, pero al mismo tiempo muy tranquilo porque las casas son muy antiguas.
Hubo mucha avería en los techos, pero no hubo pérdida de vidas", expresa a EFE Lady Rojas, quien trabaja en el restaurante.
El fin de semana pasado era puente festivo y Salento esperaba a miles de turistas que se convirtieron en decenas porque a las afectaciones del terremoto debe sumarse que las dos carreteras principales que unen al Eje Cafetero con Bogotá están cerradas por derrumbes, mientras que el aeropuerto Matecaña de Pereira, el principal de la región, apenas será reabierto a finales de esta semana por los daños que sufrió por el sismo.
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