La travesía del Winnipeg, el barco con el que Pablo Neruda salvó a dos mil refugiados de la Guerra Civil Española y los llevó a Chile
“Yo los puse en mi barco. / Era de día y Francia / su vestido de lujo / de cada día tuvo aquella vez, / fue la misma claridad de vino y aire / su ropaje de diosa forestal. / Mi navío esperaba / con su remoto nombre ‘Winnipeg’”, dicen los primeros versos de Misión de amor , el poema de Pablo Neruda.
Con esas palabras, el poeta chileno se refiere a una movida solidaria poco conocida que lo tuvo como protagonista apenas terminada la Guerra Civil Española: el rescate de 2.078 republicanos españoles retenidos en “campos de internamiento” franceses y su traslado en barco a Chile para que pudieran comenzar una nueva vida.
Tras la derrota de la República, en abril de 1939, centenares de miles de españoles cruzaron la frontera con Francia para escapar de la represión franquista.
El gobierno francés internó a la mayoría de ellos en unas barracas construidas de apuro cerca de la frontera, verdaderos campos de concentración donde no había agua potable, la comida escaseaba y las condiciones sanitarias eran pésimas , condiciones que provocaron la muerte de muchos de ellos por desnutrición y todo tipo de enfermedades.
Neruda, que había sido cónsul chileno en Barcelona y Madrid entre 1934 y 1936, ciudades donde conoció a Federico García Lorca, Miguel Hernández, León Felipe, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Luis Cernuda y muchos otros escritores e intelectuales que apoyaban a la República.
Conmovido por la situación de los refugiados, junto con el ministro de Relaciones de Chile, Abraham Ortega Aguayo, convencieron al presidente Pedro Aguirre Cerda, que había llegado al Palacio de la Moneda como candidato del Frente Popular, para que el estado apoyara la migración del mayor número posible de refugiados .
El gobierno aceptó, con la condición de que se priorizara la selección de personas con perfiles técnicos, aunque finalmente embarcarían también pescadores, campesinos, albañiles, zapateros, artistas y sus familias.
Para financiar el viaje unieron esfuerzos el Comité Chileno de Ayuda a los Refugiados Españoles, el organismo del Gobierno republicano en el exilio Servicio de Evacuación de Refugiados Españoles, la Federación de Organizaciones Argentinas Pro Refugiados Españoles (FOARE), El Comité Nacional Pro Defensa de la República Democrática junto al Comité Central de Españoles desde Uruguay y el Ateneo Español Republicano de Bogotá.
Los preparativos Para que coordinara la operación y seleccionara a los viajeros, el presidente Aguirre Cerdá nombró a Neruda cónsul delegado para la Inmigración Española y lo envió a Paris.
Allí, el poeta y diplomático se ocupó personalmente de entrevistar a los postulantes.
Realizó la convocatoria que él mismo se ocupó de redactar y se distribuyó en los campos de internación.
“Españoles.
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