Un minuto para expropiar: retrato de la mala praxis en la Legislatura bonaerense
¿Se puede desde la oscuridad de la Legislatura bonaerense vulnerar el derecho a la propiedad privada? Un fallo judicial dice que sí. ¿Se puede aprobar una ley que despoje a una empresa de sus bienes sin saber ni siquiera quiénes la votaron? Un caso concreto, investigado por la Justicia Federal, confirma que sí, se puede.
El oscuro “modus operandi” con el que funcionan las cámaras de Diputados y Senadores de la Provincia, ¿permite aprobar leyes “a ciegas”, sin que los legisladores sepan cuál es su contenido y sin ningún filtro ni debate en comisiones? Otra vez, la respuesta es sí, según reconocieron testigos ante un magistrado federal.
Una última pregunta, señor juez: ¿Es factible que se vote un proyecto de ley basado en datos falsos, intereses ocultos y argumentos engañosos? No solo es factible; es muy fácil que eso suceda.
No es una conjetura, sino la conclusión de una sentencia.
No es novedad que el poder legislativo bonaerense se ha convertido en una ciénaga , donde tanto la administración de recursos públicos como la propia tarea legislativa se desenvuelven en una zona de penumbras que linda con la clandestinidad.
La que había pasado casi inadvertida, sin embargo, es una causa de la Justicia Federal de La Plata que investigó las consecuencias prácticas de ese procedimiento vidrioso y que dio por probado un hecho escandaloso: la Legislatura sancionó, en diciembre de 2020, una ley de expropiación para despojar a particulares de un predio que tiene una ubicación estratégica en el partido de Pilar, cuenta con una edificación de 26.000 metros cuadrados y está tasado en más de 20 millones de dólares.
Lo hizo sin averiguar nada, sin comprobar la información, sin analizar el expediente.
Así, votó por señas, sin dejar rastros, un proyecto que ocultaba toda esa información y que hacía aparecer el inmueble a expropiar como una parcela rural, en la que solo había una casilla de 40 metros cuadrados y que tenía una valuación irrisoria, de $580.000.
Los detalles del caso, aunque remitan a la prosa árida de un expediente judicial, nos abren una ventana a ese agujero negro que es la Legislatura bonaerense, donde una ley muy sensible, que involucre algo tan delicado y extremo como desapoderar de un bien a un particular, se puede aprobar de un modo subrepticio, entre gallos y medianoche.
Nos recuerda, además, algo que a veces se pierde de vista: la opacidad que caracteriza a la Legislatura no queda encapsulada dentro mismo del palacio, sino que impacta sobre los ciudadanos, a veces de manera más directa, a veces más indirecta.
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