Jeroni, el chef que elabora su propio aceite de oliva: “En el menú usamos variedades como la farga, la morrut y la sevillenca, y hacemos hasta piruletas”
Jeroni coge el teléfono desde su finca, rodeado de olivos centenarios recuperados tras el abandono.
“Nos pillas justo haciendo el aceite” , responde al comenzar la llamada.
No se nos ocurre un mejor momento para hablar sobre Les Moles , un templo de la alta cocina que ha convertido el aceite de oliva tarraconense en su insignia.
Jeroni Castell (Ulldecona, 1964) inauguró Les Moles a finales de 1992 en plenas Terres de l’Ebre; un negocio familiar que empezó junto a sus hermanos y al que después se unieron su mujer, Carmen Sauch, y sus hijos, Pau y Roger.
El restaurante, hoy galardonado con una estrella Michelin y dos soles Repsol, se encuentra en una antigua cantera donde se fabricaban ruedas de molinos de aceite de oliva .
Un aceite que se ha producido en la zona desde hace milenios y que Jeroni lleva años poniendo en valor.
El aceite de oliva virgen extra ha sido punto de inicio y producto final de una cocina que lleva 34 años en funcionamiento.
Así lo advierten sus comensales desde el primer bocado, y también entidades como la Asociación Española de Municipios del Olivo (AEMO), que otorgaba al restaurante su premio a la Mejor Oferta Gastronómica de AOVE en los Premios Oleoturismo España 2026 .
Un sello que reafirma a Les Moles como un destino imprescindible para los apasionados del ‘oro líquido’.
Tal es la importancia de este producto que el menú degustación de Les Moles incorpora hasta seis tipos de aceite diferentes, cada uno con una función concreta dentro de la experiencia gastronómica.
Algunos se presentan en crudo, al inicio de la experiencia, y otros protagonizan los postres, permitiendo a los comensales apreciar las notas organolépticas de cada una de las diferentes variedades .
“Hace unos 16 años que empezamos a incluir todos los años en el menú de degustación una textura diferente de aceite”, explica el cocinero.
“Esta temporada, en el menú hemos puesto seis variedades, entre ellas las tres que se cultivan tradicionalmente en Tarragona, Farga, Morruda y Sevilleta , cada una en el plato donde hemos creído que iba mejor”.
La farga es una oliva que procede de olivos milenarios, y que produce aceites caracterizados por su sabor fino y elegante, con notas que recuerdan a la almendra y la nuez; en cambio, la sevillenca resulta en aceites de oliva virgen dulces muy frutados.
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