Validada en 30 países: una tecnología replantea a fondo el lavado de las pulverizadoras
El lavado de las pulverizadoras, una vez terminado el tratamiento de un lote, siempre ha sido un inconveniente, por el riesgo de contaminar suelos y napas con fitosanitarios y/o generar superficies con alto nivel de degradación , que luego se convierten en focos de erosión pegados a tanques de carga de pulverizadoras.
En el tanque de la máquina quedan fitosanitarios potencialmente peligrosos para el ambiente, que se deben manejar con buenas prácticas agrícolas.
Para enfrentar este problema de la mejor manera y evitar descargas en sectores inadecuados, en los últimos años se han desarrollado lavaderos específicos para este tipo de situaciones con camas biológicas.
Son sistemas de tratamiento diseñados, precisamente, para degradar los residuos de agroquímicos que se generan durante el lavado de las pulverizadoras y para que los mismos queden contenidos en un lugar seguro.
El proceso se basa en la transformación de los productos mediante microorganismos que habitan en una mezcla orgánica que se prepara específicamente.
El líquido con agroquímicos se infiltra en la cama, que los degrada antes de llegar al suelo.
Chile le compró a una pyme argentina un importante subproducto para hacer un alimento para salmones Es una tecnología que ha sido validada en más de 30 países y reconocida por organismos internacionales como una solución efectiva para el manejo responsable de efluentes de agroquímicos contribuyendo a la protección del ambiente, especialmente del suelo y del agua subterránea.
Es una herramienta sencilla, que puede realizarse en distintas versiones según el sistema elegido.
Diseño y construcción “La instalación para la neutralización de los residuos de fitosanitarios consta de varias partes.
Primero hay que preparar una plataforma con una superficie impermeable de hormigón u otro material resistente donde se lava el equipo”, indicó Marcela Genero, ingeniera agrónoma jefa de la agencia de extensión del INTA de Huinca Renancó, que ha recopilado información sobre el tema y ha evaluado sistemas en grandes empresas locales.
“La plataforma debe estar diseñada con pendiente hacia el segundo sector -la cama biológica- para conducir el efluente por gravedad.
Además, debe tener un borde perimetral para contener los derrames posibles” , amplió.
Luego hay que construir la cama biológica en sí, que es donde se degradan los fitosanitarios, con una excavación de una profundidad de 25 a 50 centímetros según el volumen de efluente generado por el equipo.
“También es necesario impermeabilizar el fondo y las paredes con concreto, arcilla compactada y geomembrana y se puede agregar un techo para evitar la acumulación del agua de lluvia”, indicó Genero, que habló en una jornada sobre pulverizadoras organizada por el CREA Río Quinto en la estancia La Barrancosa.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Economía.