La violencia política en la historia argentina: del orden colonial a las guerras por la Independencia
El caso de Salta y el liderazgo de Martín Miguel de Güemes permiten recorrer los orígenes de un proceso que marcaría la construcción del país.
La organización territorial de España en América del Sur La misión de los historiadores es, muchas veces, rescatar hechos ocurridos siglos atrás cuya influencia todavía se expresa en la evolución de las naciones, las provincias y las instituciones.
Desde la llegada de los hombres del Imperio español al actual territorio argentino, hacia 1520, hace más de quinientos años, cuando Hernando de Magallanes tocó tierra en Puerto San Julián, celebró la primera misa un Domingo de Ramos, el 1° de abril, y luego procedió a ejecutar a sus primeros amotinados, el esfuerzo de las autoridades españolas por dotar a estos territorios de una organización política, social y religiosa fue formidable.
Ese proceso puede compararse, por su búsqueda de unidad territorial e institucional, con el desarrollado siglos antes por el Imperio romano.
El fracaso colonizador de las expediciones llegadas desde Europa a nuestras tierras —como las de Juan Díaz de Solís, descubridor del Río de la Plata; Sebastián Caboto, explorador del río Paraná y fundador del fuerte de Sancti Spiritus, luego destruido; Pedro de Mendoza, fundador de la primera Buenos Aires, posteriormente abandonada; y el olvidado Pedro Sarmiento de Gamboa, explorador del estrecho de Magallanes— comenzó a revertirse cuando se desarrollaron las campañas de fundación de ciudades desde el Perú, Chile y el Paraguay.
Como curiosidad que ilustra la jerarquía de la organización imperial, los techos del antiguo salón de baile del Palacio Real de Madrid, construido por los reyes Borbones en el siglo XVIII y convertido luego en comedor, enumeran mediante medallones los cuatro reinos de España fuera de Europa: Perú, México, Chile y Filipinas.
El 21 de mayo de 1534 se fundaron las gobernaciones de Nueva Toledo y Nueva Andalucía , que abarcaban, entre otros gigantescos territorios, todo el Tucumán, es decir, las tierras ubicadas entre la cordillera de los Andes al oeste, el Alto Perú al norte, el borde de los bosques chaqueños al este y una línea imaginaria entre las actuales Buenos Aires y San Rafael.
La desaparición de Nueva Andalucía, tras el fracaso de Pedro de Mendoza, dejó el territorio en manos del Perú.
Sin embargo, la llegada de expediciones desde la gobernación de Nueva Extremadura (Chile) a Cuyo y la fundación definitiva de Santiago del Estero, en 1553, hicieron depender al Tucumán de Santiago de Chile, cuando Francisco de Aguirre se proclamó “gobernador y capitán general de estas provincias del nuevo maestrazgo de Santiago y de la ciudad de la Serena”.
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