Parejas TIL: por qué cada vez más personas eligen estar juntas, pero en casas separadas
Poliamor, parejas abiertas, nuevas formas de disfrutar el amor conviven en la actualidad con formatos más tradicionales (hetero y gays), con y sin papeles, conformando una diversidad que parece ser la única regla estable a la hora de vincularnos.
Y sí, porque en los tiempos que corren, a diferencia de nuestros padres y abuelos, uno puede elegir el formato que más le cuadre y, sobre todo, lo haga feliz.
Leé también: Microengaños: qué son y por qué pueden ponernos cerca de una infidelidad Así, en un contexto donde el bienestar personal está por encima de cualquier otra búsqueda, vienen ganando terreno cada vez más las parejas TIL “juntos pero separados” por sus siglas en inglés.
Conceptualmente, se trata de parejas que deciden construir una vida juntos, pero en hogares separados , independientemente de las circunstancias temporales, de si viven o no en distintas ciudades y tienen o no hijos; motivados, fundamentalmente, por la necesidad de conservar la independencia y las rutinas propias y evitar los conflictos que la convivencia suele generar.
Un vínculo estable, con compromiso e independencia Claudio y Mariela son un claro exponente de esta nueva forma de vincularse .
Ella es soltera (+40), él divorciado (+50) y con hijos.
Están juntos desde hace cinco años, comparten salidas, algunos grupos de amigos, vacaciones y hasta compraron un auto que usan a medias, pero cada uno vive en su propia casa.
Él, semana de por medio con los dos hijos de su matrimonio anterior.
Ella, sola.
A veces, pasan un fin de semana o varios días en la casa de alguno de los dos; dos o tres veces al año, viajan solos o con los chicos, pero siguen conservando sus propios espacios .
Claudio y Mariela son un ejemplo de pareja TIL. (Imagen ilustrativa generada con IA) “Las parejas TIL, proponen una forma de pareja estable en la que existe compromiso, intimidad y un proyecto compartido , pero no necesariamente convivencia bajo el mismo techo ”, explica Sol Rivera, psicóloga (MN 51296).
Y aunque así, a simple vista, uno podría encasillarlas en un noviazgo tradicional, existen características que hacen la diferencia.
Porque “no se trata solamente de en dónde duerme cada uno, sino del lugar que cada persona ocupa en la vida de la otra.
Existe una decisión de constituirse como compañeros de vida : se consultan, se incluyen en las decisiones importantes, planifican un futuro y se reconocen mutuamente como una prioridad, aunque cada uno conserve su propia vivienda”, agrega.
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