“Gran manjar”: las sorpresas que se llevó un viajero inglés en la Argentina
“Los gauchos son los habitantes cristianos de las pampas, mestizos de blanco e indio.
Esta gente siempre está en riña implacable con los aborígenes, y constantemente en tren de ataque o defensa con ellos”.
Sin embargo, no existía “ser más franco, libre e independiente que el gaucho” .
De esta manera se expresaba el viajero inglés Samuel Haigh (1795-¿1860?) , llegado al Río de la Plata en 1817 movido por fines comerciales.
En los diez años de permanencia en Sudamérica recorrió Buenos Aires, Chile y Perú.
Fue testigo de la batalla de Maipú y trató a San Martín y a Belgrano.
Su libro de viajes tuvo dos ediciones: la primera, en 1829, publicada en Londres bajo el nombre Viaje a Perú y, la segunda, ampliada y definitiva, salió en 1831 como Bosquejos (Sketches) de Buenos Aires, Chile y Perú .
Carlos A.
Aldao, historiador, legislador y diplomático santafesino, tradujo la obra al español.
El Senasa habilitó a las fundaciones de lucha contra la aftosa a vender dispositivos de identificación electrónica Haigh escribió sobre el mate, la primera bebida del día, preparada en una pequeña calabaza con agua hirviendo .
Había pernoctado en un rancho, vivienda provista de numerosos agujeros por donde entraba la luz.
“Para no estar fuera de moda, tomé mate y lo encontré muy sabroso; tiene un amargo agradable al paladar y muchos lo prefieren al té”.
Luego dijo que el gaucho vestía poncho del tamaño y forma de una frazada pequeña; tejido por mujeres, era generalmente de lana y servía para preservarse del viento y de la lluvia, dejando en libertad los brazos.
Completaban el atuendo chaqueta de paño ordinario, bayeta o pana, y unos calzones abiertos en la rodilla.
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