El RIGI: ¿costo fiscal o costo reputacional?
El régimen de incentivos a las grandes inversiones ( RIGI para los amigos) se ha convertido en una pieza muy importante, casi única, de la “política industrial” del gobierno del presidente Milei.
Sin embargo, o justamente por ello, han surgido tanto desde la economía como desde la política algunos cuestionamientos al mismo.
Desde la economía, se observa que no se ha incluido en el proyecto de Presupuesto Nacional una estimación del costo fiscal teórico de las ventajas impositivas que el régimen otorga, como sí se hace con otros regímenes vigentes y con rebajas de alícuotas impositivas que benefician a ciertos productos y/o servicios.
Y, un tema más de fondo, se cuestiona que no se haya contemplado en el diseño del programa más específicamente el “derrame” de las actividades promovidas.
Desde la política, el kirchnerismo, por ejemplo, ha “amenazado” con revisar los proyectos ya aprobados y replantear el sistema al futuro.
En las líneas que siguen pretendo, como casi siempre, agregar más confusión a la confusión habitual que predomina en el debate argentino.
El RIGI no es un capricho del Ejecutivo: es producto de una ley votada por el actual Congreso de la Nación, bajo la premisa de que, sin este régimen, las inversiones que promociona no se podrían realizar.
Con este enfoque, sería absurdo que el Presupuesto incluyera una estimación de costo fiscal.
Por el contrario, debería estimar la “ganancia fiscal” por la recaudación de impuestos que estas inversiones producirán y que no existirían sin el régimen.
Desde la vereda de enfrente se argumenta que las inversiones mencionadas se hubieran hecho de todas maneras, de forma tal que las ventajas fiscales que generan son simplemente un “regalo” a las empresas y que es ese regalo el que constituye una pérdida fiscal, por la diferencia entre el régimen fiscal general y el que corresponde al régimen.
En este contexto, el debate resulta improductivo.
Para quienes piensan que sin RIGI no habría inversiones, no hay costos; es todo ganancia.
Para quienes piensan que las inversiones se estarían realizando de todas maneras, no hay ganancia; es todo costo.
Es probable que, como siempre, la verdad esté entre los extremos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación Economía.