Cómo transforma la paternidad el cerebro de los hombres: los cambios en la materia gris, testosterona y comportamiento
La maternidad y la paternidad fueron objeto de numerosos estudios, pero recientes investigaciones pusieron el foco en cómo la llegada de un hijo transforma el cerebro masculino .
Según lo expuesto por la neurocientífica Dra.
Darby Saxbe en el podcast The Diary of a CEO , convertirse en padre desencadena una reducción del volumen de materia gris en áreas específicas del cerebro , un fenómeno que también se observa en las madres, aunque con matices.
Estas modificaciones cerebrales no solo impactan la estructura, sino que también influyen en el comportamiento, las hormonas y la percepción del propósito vital.
Transformaciones cerebrales: eficiencia y empatía Según explicó la Dra.
Darby Saxbe, los estudios muestran que los hombres pierden aproximadamente un 1% del volumen cerebral tras el nacimiento de su primer hijo , en contraste con una reducción cercana al 2,5% en las mujeres.
Este proceso afecta especialmente a la llamada red de mentalización, responsable de interpretar emociones e intenciones ajenas.
“El cerebro masculino se vuelve más eficiente en el procesamiento de información social” , señaló Saxbe, subrayando que lejos de disminuir la empatía, la reorganización cerebral potencia la capacidad de los padres para entender y responder a las necesidades de sus hijos.
La neurocientífica detalló que en los padres, los cambios se concentran en la corteza cerebral , vinculada a funciones ejecutivas y razonamiento.
En las madres, las modificaciones abarcan además regiones subcorticales relacionadas con las emociones y las recompensas.
Hormonas, vínculo y “dad bod” El tránsito hacia la paternidad también implica alteraciones hormonales.
“Los hombres que se involucran activamente en el cuidado de sus hijos presentan una caída de hasta un 25% en los niveles de testosterona ”, detalló.
Esta disminución facilita el cambio de prioridades, favorece la implicación afectiva y reduce la tendencia a la agresividad.
Sin embargo, la científica advirtió que ni una baja ni una alta testosterona garantizan el bienestar: “Los padres con valores intermedios, flexibles y adaptativos , muestran mejores resultados en su desempeño y en la relación de pareja”.
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