Desregulación inmobiliaria: la reforma que Argentina todavía no hizo
Eliminar barreras de entrada no alcanza.
Sin precios reales de venta, información confiable y sistemas de cooperación entre inmobiliarias, el mercado inmobiliario seguirá fragmentado.
El Estado debe aportar datos; los privados, interoperabilidad, cooperación y competencia.
Argentina discute la desregulación inmobiliaria y la pregunta más repetida es quién puede intermediar una propiedad.
Pero hay otra bastante más importante: ¿cómo debería funcionar el mercado inmobiliario después de la desregulación? Es que eliminar una barrera no construye automáticamente un mercado eficiente.
Hoy Argentina tiene dos problemas estructurales. - Falta de información sobre precios reales de venta.
Tenemos miles de propiedades publicadas y una enorme cantidad de precios de oferta.
Pero conocemos mucho menos, de manera organizada y accesible, los valores a los que las propiedades efectivamente se venden.
Lo que todavía falta es infraestructura de mercado Y no es lo mismo.
El precio publicado es una expectativa.
El precio de cierre es mercado.
Sin buenos datos de operaciones reales, el propietario recibe tasaciones muy diferentes, el comprador negocia con menos información, el desarrollador invierte con mayor incertidumbre y el banco evalúa peor el inmueble que tomará como garantía. - Fragmentación de la oferta inmobiliaria.
Las propiedades están distribuidas entre inmobiliarias independientes, franquicias, redes privadas, portales, redes sociales y particulares.
Cada uno tiene una parte del inventario.
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