Lesiones de rodilla en deportistas: cuáles son las 8 más comunes y cómo se tratan
Las lesiones de rodilla representan el 41% de todos los traumatismos relacionados con el deporte , según un estudio publicado la revista científica Journal of Clinical Orthopaedics and Trauma .
La investigación analizó a más de 930 atletas y determinó que la mayoría de los casos ocurrió entre los 16 y los 20 años, el período de mayor exigencia en la carrera deportiva.
La articulación de la rodilla reúne huesos, cartílagos, ligamentos y tendones en un espacio reducido, lo que la convierte en un punto expuesto ante impactos, torsiones y el desgaste por uso repetitivo.
Conocer cada tipo de lesión y sus opciones terapéuticas resulta indispensable para tomar decisiones correctas ante cualquier molestia en esta zona, según señala Eurofitness , plataforma especializada en salud y entrenamiento deportivo.
Los cuatro ligamentos de la rodilla, en el centro del problema Entre todas las estructuras de la rodilla, los ligamentos concentran las lesiones de mayor impacto en la vida deportiva.
El ligamento cruzado anterior (LCA) es el más afectado: su rotura representó el 60,76% de todos los casos del estudio.
El fútbol , el básquet y el vóley son los deportes con mayor incidencia.
La lesión suele producirse ante una parada brusca o un aterrizaje mal ejecutado, con un chasquido audible, dolor agudo e inflamación inmediata.
Dado que el LCA recibe escasa irrigación sanguínea, la mayoría de los deportistas requiere cirugía y entre seis y nueve meses de rehabilitación.
El ligamento cruzado posterior (LCP) se lesiona por una fuerza directa sobre la parte delantera de la tibia con la rodilla flexionada, como ocurre en caídas o choques de contacto.
Sus síntomas incluyen dolor en la zona posterior, inflamación e inestabilidad.
A diferencia del LCA, los desgarros de grado I y II del LCP responden bien al tratamiento conservador: reposo, crioterapia y fortalecimiento de cuádriceps, con un retorno deportivo de entre dos y cuatro semanas.
El ligamento colateral medial (LCM) cede ante un golpe en la cara externa de la rodilla, mientras que el ligamento colateral lateral (LCL) se daña cuando la articulación se dobla hacia adentro con el pie fijo en el suelo.
Ante esguinces sin rotura total, ambos suelen resolverse con fisioterapia sin cirugía.
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