El crédito público premia a los grandes productores en la Amazonía e ignora la bioeconomía
Río de Janeiro, 27 ago (EFE).- El 90 % de los créditos públicos destinados a actividades económicas en la Amazonía brasileña en los últimos trece años fueron concedidos a grandes y medianos productores de materias primas, mientras que apenas el 10 % benefició iniciativas de pequeños agricultores, y una mínima parte a actividades vinculadas a la bioeconomía.
Los datos son de un estudio de investigadores de la Fundación Getulio Vargas (FGV) publicado este jueves en la revista científica PLOS Climate y que analizó la orientación de los recursos públicos destinados al desarrollo de la región entre 2013 y 2025.
Los investigadores concluyeron que la financiación siguió dándole prioridad al modelo económico basado en la producción y exportación de materias primas e ignoró la bioeconomía.
Tan solo en el año agrícola 2024-2025 los grandes productores recibieron 148.750 millones de dólares en créditos públicos mientras que la agricultura familiar tan solo recibió 15.320 millones de dólares de financiación del Estado.
En el año agrícola anterior (2023-2024), las líneas de crédito sociambientales, es decir las destinadas a agroecología, bioeconomía o silvicultura, representaron el 4,3 % del volumen total de crédito del programa de apoyo a la agricultura familiar (Pronaf) y tan solo un 0,4 % del crédito agrícola total.
De las inversiones públicas en programas estratégicos para el Gobierno en la Amazonía, 13.290 millones de dólares se destinaron a la infraestructura necesaria para transportar las materias primas extraídas por los grandes productores y ningún recurso a proyectos en los territorios tradicionales o a las cadenas de valor de la sociodiversidad.
Según los investigadores, el crédito público rural en la Amazonía se concentró principalmente en el sector agropecuario, en detrimento de actividades capaces de generar valor a partir de la biodiversidad sin destruir los ecosistemas.
El estudio, según sus autores, dejó en evidencia la contradicción entre el potencial de la Amazonía para desarrollar una economía basada en sus recursos naturales y la dirección que han tomado los flujos de capital.
Mientras la bioeconomía es presentada como una vía para combinar conservación ambiental, generación de ingresos y desarrollo local, la mayor parte de los créditos continúa respaldando actividades tradicionales de producción de materias primas, especialmente soja y carne.
La agricultura y la ganadería orientadas a los mercados de exportación figuran entre las principales beneficiarias de este modelo.
Estas actividades tienen un peso creciente en la economía amazónica, pero también están asociadas a la deforestación.
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