Mali Vázquez, directora ejecutiva CEDU-AEV: “Los recursos del FGS destinados a fondear hipotecas podrían tener un impacto mayor si también financia viviendas en construcción”
En un mercado con poco crédito , los desarrolladores argentinos terminaron asumiendo un rol que, en otros países, cumple principalmente el sistema financiero: financiar a sus propios compradores.
Hoy una parte importante de la vivienda nueva se comercializa con anticipos y cuotas durante la obra e, incluso, con esquemas que continúan después de la entrega.
Es una respuesta que el propio sector fue construyendo frente a una necesidad concreta: ampliar la cantidad de personas que pueden acceder a una vivienda o invertir sin tener que contar con todo el capital desde el inicio.
Y creo que esto habla muy bien de la capacidad de adaptación.
Pero también muestra una anomalía.
Créditos hipotecarios: tres bancos se suman a la baja de tasas y uno la reduce a la mitad El desarrollador debería poder concentrar su capital en comprar tierra, proyectar, construir y volver a invertir.
Cuando además debe financiar durante muchos años al comprador, inmoviliza recursos que podrían estar destinados a iniciar nuevos proyectos .
Hoy, además, estamos frente a una oportunidad distinta.
Las nuevas medidas que buscan ampliar el fondeo hipotecario a partir de recursos del FGS, junto con la apertura de nuevas líneas de crédito en dólares para desarrolladores , empiezan a reconstruir dos piezas que durante muchos años estuvieron prácticamente ausentes: crédito para producir vivienda y crédito de largo plazo para comprarla.
Que el desarrollador pueda acceder a financiamiento para construir ; que durante la primera etapa continúe ofreciendo sus propios esquemas de cuotas; y que, alcanzado determinado avance de obra, el sistema financiero pueda tomar al comprador y continuar ese financiamiento mediante un crédito hipotecario de largo plazo.
En ese esquema, los recursos del FGS destinados a fondear hipotecas podrían tener un impacto todavía mayor si una parte llega también a la vivienda en construcción , permitiendo financiar al comprador desde el pozo y no solamente cuando la unidad ya está terminada.
Esto produciría un círculo virtuoso: el comprador podría extender el pago a 10, 15 o 20 años ; el desarrollador recuperaría antes el capital invertido; y esos recursos podrían volver rápidamente a tierra y construcción para iniciar nuevos proyectos.
Los nuevos créditos en dólares para desarrolladores suman otra pieza importante.
En un sector donde buena parte de los costos, activos y precios se piensan en dólares, recuperar una fuente de financiamiento en esa moneda puede permitir aumentar la capacidad de inversión y acelerar nuevos desarrollos.
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