Demagogia opositora y violencia pedagógica oficial
Cundieron sospechas y chicanas acerca de una supuesta dosis de populismo electoral detrás de la reciente medida gubernamental para facilitar el acceso a créditos hipotecarios financiados con un fondo destinado a garantizar las jubilaciones y del anuncio oficial de que se impulsaría un salario mínimo de $1.070.000 para los trabajadores en relación de dependencia.
“Esto no es un plan platita”, se respondió velozmente desde el Gobierno.
Pero los anuncios fueron inevitablemente interpretados como un reconocimiento implícito de que la economía no está creciendo al ritmo deseado.
También sonaron como una reacción frente a demandas surgidas dentro del propio oficialismo, tales como las esbozadas por la senadora Patricia Bullrich , quien reclamó “más velocidad en los resultados para que el cambio se sienta en la vida cotidiana”.
La escalada en la agenda de la opinión pública del problema de los deudores morosos también encendió alarmas, al tiempo que puso de manifiesto una de las peores facetas del debate político doméstico: el oportunismo y la demagogia de algunos actores de la oposición versus el dogmatismo y la insensibilidad en representantes del oficialismo mileísta.
En la Argentina no existe un problema general de sobreendeudamiento de la población, sino de subdesarrollo financiero, como lo ha puntualizado la Fundación Mediterránea .
Mientras en países vecinos, como Brasil y Chile , el crédito bancario al sector privado alcanza el 75% del PBI, en nuestro país apenas llega al 16%.
Nada de eso impide advertir ciertas circunstancias críticas, como el hecho de que el 28% de los argentinos asegura que no llega a fin de mes con su actual ingreso; que el 23% reconoce muchas dificultades y que el 21% admite que llega con lo justo, sin que le sobre un peso, de acuerdo con un estudio de la consultora MIDE , concluido el 20 de agosto entre 1946 personas.
Otro trabajo, efectuado por la consultora EcoGo , determinó que entre los menores de 24 años había casi 1.400.000 deudores y que el 38,2% de ellos estaba en mora.
En promedio, registraban un atraso en los pagos de hasta $1.015.000 por persona.
Entre las razones de ese endeudamiento, hay un fuerte componente aspiracional que conduce a intentar sostener un estilo de vida incompatible con el ingreso mensual.
Pero no se puede desconocer una palpable realidad de asfixia en muchos presupuestos familiares.
Esas motivaciones se cruzan con una llamativa facilidad para acceder a préstamos personales con elevadísimas tasas de interés de billeteras virtuales y entidades financieras, junto con una preocupante falta de educación financiera .
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