¿Revisar el celular de tu pareja es delito?
Si bien revisar el celular de una pareja no constituye automáticamente un delito por el solo hecho de tomar el teléfono o mirarlo, es determinante cómo y de qué manera esa persona accede y a qué información se ingresa.
Lo cierto es que son muchos los casos en donde se minimiza espiar de manera informal el celular de una pareja, pero no todo queda en la intimidad del hogar y hay algunos puntos a tener en cuenta.
Hay una delgada línea entre revisar y pedir permiso.
Si una persona accede sin autorización, o excediendo una autorización que tenía a mensajes, correos, cuentas, archivos o datos informáticos de acceso restringido, la conducta puede quedar alcanzada por los artículos 153 y 153 bis del Código Penal.
El punto a tener en cuenta es que estar en pareja, convivir o estar casado no elimina el derecho a la intimidad.
Incluso conocer la clave del teléfono no necesariamente significa tener permiso permanente para revisar conversaciones privadas.
Jurídicamente hay que analizar cada situación concreta: si existía consentimiento, para qué se había dado y si ese consentimiento fue excedido.
La tecnología cambió la dimensión del problema.
Hoy un teléfono contiene conversaciones privadas, fotografías, información bancaria, cuestiones laborales, documentación y hasta datos de ubicación.
Por eso, acceder al celular de otra persona puede implicar una intromisión mucho más profunda que simplemente “mirar un mensaje”.
De esta manera, aparece la violación a la privacidad, que es un derecho que se mantiene también dentro de las relaciones de pareja.
No existe jurídicamente una suerte de renuncia general a la intimidad por estar casado o convivir con alguien.
Además de la eventual responsabilidad penal, puede aparecer una consecuencia civil.
El artículo 52 del Código Civil y Comercial establece que quien resulte lesionado en su intimidad personal o familiar puede reclamar tanto la prevención como la reparación de los daños sufridos.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.