Murió Yayoi Kusama: sexo, lunares y millones o cómo transformar la locura en arte
Las violetas comenzaron a hablarle aquel día de 1941, mientras ella dibujaba en los terrenos donde su familia recolectaba semillas para los invernaderos.
Yayoi Kusama alzó la vista de su cuaderno y vio que las flores tenían expresiones faciales parecidas a las de los humanos.
Las voces crecieron en número y en volumen, hasta que la aturdieron.
Islandia, el país donde los homicidios solo abundan en los libros “¿Qué está pasando?”, se preguntaba aquella adolescente mientras corría aterrorizada hacia su casa, perseguida por un perro que también le hablaba.
“Pálida y temblorosa, me hice un hueco en el interior de un armario y cerré la puerta, y solo entonces fui capaz de respirar”, recuerda la artista japonesa en La red infinita , autobiografía publicada en español por Ediciones B .
Aquella alucinación sería la primera de muchas, que Kusama transformó en arte .
“Estaba en un mundo al margen -explicó en el libro-, y dibujaba para poder documentar todo lo que veía allí”.
Con su salud mental debilitada , décadas más tarde se internaría en un psiquiátrico en Tokio , ciudad donde fundó su propio museo en 2017, institución que informó hoy su muerte el 14 agosto a los 97 años.
Desde ese encierro voluntario produjo obras como la calabaza gigante que pintó en 2013, y que hace tres años se vendió en Christie’s por equivalente a ocho millones de dólares .
Una cifra récord para la mujer que vio en simultáneo cómo la Tate de Londres extendía en 2023 Infinity Mirror Rooms , su muestra de instalaciones inmersivas pioneras , ante la “abrumadora demanda del público”.
Durante 2021, esa muestra coincidió con una retrospectiva en el museo Gropius Bau, en Berlín, y con otra de esculturas en el Jardín Botánico de Nueva York .
En 2013 protagonizó en Buenos Aires Obsesión infinita , exposición que se ubicó durante años como la más visitada del Malba .
Claro que no fue fácil llegar hasta este exitoso punto en su carrera.
El “ambiente opresivo” en el que dice haber crecido Kusama estuvo marcado entre otras cosas por las constantes infidelidades de su padre –quien accedió a adoptar el apellido de su esposa al casarse- y el fuerte temperamento de su madre.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.