Liderazgos y desmesura
En su libro magistral Sonámbulos.
Cómo Europa fue a la guerra en 1914 , Christopher Clark aborda el período previo al inicio de la Primera Guerra Mundial en términos de un laberinto existencial del cual la única salida es el conflicto armado.
Sin querer entrar en analogías históricas, el momento actual presenta similitudes que nos recuerdan una frase de Mark Twain: “La historia no se repite, pero a menudo rima”.
En los últimos años vemos cada vez con mayor frecuencia cómo se “armamentiza” la diplomacia en desmedro de la acción diplomática, iniciando una espiral de violencia que se transforma rápidamente en ese laberinto al que se refiere Clark.
Esta situación se ve agravada, asimismo, por el excesivo personalismo en los procesos de toma de decisión, dejando de lado los lentos pero seguros mecanismos diplomáticos de prevención y análisis.
En aras de la desburocratización se margina el asesoramiento profesional –tanto diplomático como militar– y se privilegian los preconceptos ideológicos o las respuestas viscerales o instintivas.
En apoyo de la tesis que sostiene que el uso de la fuerza prima en las relaciones internacionales, se cita una frase del “Diálogo de los melios” (de la Guerra del Peloponeso de Tucídides), en la que representantes de la ciudad de Atenas intimidan a los emisarios de la isla de Melos al decirles: “Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben” .
Obviando que, en ese libro, luego de esta referencia, el autor describe la desastrosa campaña de Atenas en Sicilia, cuyo fracaso contribuyó a su derrota en manos de Esparta.
La utilización de frases descontextualizadas, el desconocimiento del pasado , la minimización de la experiencia, la reescritura de la historia en función de la memoria y voluntad de los actores forman parte cada vez más de la “caja de herramientas” de muchas diplomacias del mundo.
Difícilmente en la actualidad, un jefe de Estado considere efectivo leer un nuevo largo telegrama –en referencia al cable histórico de 8000 palabras escrito por George Kennan en 1946– que explicaba el comportamiento soviético y esbozaba las bases de una estrategia de contención.
La era digital de X, Facebook, Instagram y TikTok es tan frenética que los líderes ya no tienen tiempo para un ejercicio intelectual de esta índole, con lo que renuncian a un insumo fundamental para llevar adelante un proceso de diseño de política y cursos de acción diplomáticos: el pensamiento crítico de largo plazo.
Se recurre entonces al diktat, frente al lento proceso de negociación, que implica un complejo y prolongado mecanismo de concesiones mutuas, en el que experiencia, confianza y conocimiento son cualidades fundamentales.
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