Un hombre solo es demasiado para un hombre solo: un biodrama donde Gustavo Garzón se llama Joaquín V. Gonzalez
Dramaturgia: Gustavo Garzón.
Dirección: Julia Morgado.
Intérpretes: G.
Garzón y Victoria Baldomir.
Escenografía y Vestuario: Sofía Davies.
Iluminación: Horacio Novelle.
Sala: Nün (Juan Ramírez de Velasco 419).
Funciones: domingos, a las 18.
Duración: 60 minutos.
Nuestra opinión: muy buena.
“Que la vida es triste si no la vivimos con una ilusión”, dice la zamba “Sapo cancionero”, que el protagonista de Un hombre solo es demasiado para un hombre solo canturrea con el público (los amigos de la juventud lo llamaban “Sapo”, ya les contará porqué) y que suena al final, cuando la gente, con una sonrisa, comienza a retirarse.
Es que va por ahí.
Un profesor de Letras jubilado, casado con la misma mujer por cuarenta años y al que le gustaba escribir en sus ratos libres, ha perdido entusiasmo por la vida.
Sin ninguna esperanza de cambio, inicia un taller literario donde la docente, unos treinta años menor, le pide empezar con un diario íntimo que ponga en marcha su alma dormida.
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