Cómo se planifica la logística de infraestructura en parques naturales
El Parque Nacional Iguazú retira desde el 3 de agosto pisos y barandas de las pasarelas de Garganta del Diablo, en un operativo de 40 días pensado para resguardar la estructura frente a la crecida del río Iguazú que anticipa el fenómeno El Niño para septiembre y octubre.
El caso ilustra un desafío que se repite en distintos puntos del país: cómo diseñar, transportar y mantener infraestructura turística en entornos naturales hostiles, donde el clima, la humedad y la escasa accesibilidad condicionan cada decisión de obra pública.
Desarmar antes de que rompa el agua En Iguazú, la pasarela más expuesta fue pensada para un desmontaje parcial y rápido.
Los tramos de piso y baranda se retiran a mano, se numeran y se acopian cerca de la estación ferroviaria del circuito hasta que el caudal baja lo suficiente para reinstalarlos .
La lógica surge de la experiencia: la crecida de octubre de 2023, con un caudal de 24.000 metros cúbicos por segundo, destruyó tramos completos y mantuvo cerrado el circuito durante nueve meses.
Reconstruir demandó mucho más tiempo y presupuesto que desarmar a tiempo.
Ventanas de trabajo que dependen del clima A diferencia de una obra urbana, la logística en áreas protegidas se organiza en ventanas acotadas: tramos del año con menor caudal, menor afluencia de visitantes o condiciones climáticas más estables para mover materiales, maquinaria liviana y personal técnico .
En el glaciar Perito Moreno, dentro del Parque Nacional Los Glaciares, el mantenimiento del circuito de pasarelas se concentra en los meses de menor demanda turística, entre febrero y el inicio de la temporada baja, para intervenir sin afectar el flujo de visitantes.
Esa estructura supera los cinco kilómetros de extensión y combina piso metálico con barandas de material símil madera , elegido por su resistencia a la humedad constante y a los cambios abruptos de temperatura propios del frente glaciario patagónico.
Traslado de materiales a zonas de difícil acceso Buena parte del desafío logístico no está en la obra en sí, sino en llegar hasta ella.
Muchos senderos y miradores de los parques patagónicos y del norte argentino solo son accesibles por caminos de ripio, embarcaciones o tramos a pie, lo que obliga a fraccionar cargas .
Esa fragmentación implica planificar el transporte de materiales con semanas de anticipación, coordinar cuadrillas que trabajan por turnos cortos y prever repuestos en el lugar, ya que un imprevisto climático puede aislar una obra durante varios días.
En áreas de acceso estacional, como el Parque Nacional Perito Moreno en Santa Cruz, el cierre invernal se aprovecha directamente para tareas de mantenimiento y monitoreo, porque los caminos internos quedan intransitables para el público entre mayo y septiembre.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.