Historia de primeras oportunidades en el mercado laboral: de pedir trabajo para poder estudiar a liderar una pyme treinta años después
Margarita May tuvo que pedir trabajo para poder estudiar.
Tenía 18 años y una carrera elegida, pero en su casa no podían pagarla.
La oportunidad apareció en una fábrica que, como ella, también estaba empezando: tenía poco presupuesto, ninguna trayectoria y un producto que todavía debía encontrar su lugar en el mercado.
Era 1993.
Su familia venía del cierre de una empresa y su padre, junto a sus dos hermanos, estaban empezando otra vez.
El nuevo proyecto se llamaba Isolant .
Margarita hizo entonces una propuesta: trabajar durante el día para poder estudiar Marketing por la noche .
“Siempre digo que con la fábrica fuimos creciendo juntas ”, cuenta.
Al principio ayudaba donde hiciera falta.
A medida que la empresa empezó a vender un poco más, ella pudo dedicar cada vez más tiempo al marketing, lo que había elegido estudiar y que la apasionaba, además de gestionar el área de recursos humanos.
Pasaron 33 años desde aquel primer día.
La empresa creció y Margarita también.
Su recorrido hoy está atravesado por dos lugares que no siempre aparecen juntos cuando se habla de empleo: el de quien alguna vez necesitó una primera oportunidad y el de quien, años después, participa de la decisión de dársela a otros .
May integra un universo empresario que tiene un peso central en el mercado laboral argentino.
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