El ramen conquistó Buenos Aires: cómo un plato japonés cambió el paladar porteño
Hace poco más de una década, pedir ramen en Buenos Aires podía implicar una explicación previa.
Qué era, cómo se comía, qué tenía ese bowl humeante y por qué no se trataba simplemente de una sopa con fideos.
Hoy el escenario es otro.
El ramen ya forma parte del vocabulario gastronómico porteño y quienes lo consumen no solo conocen el plato: también desarrollaron preferencias.
Hay quienes buscan caldos más intensos o cremosos, quienes preguntan por el miso , quienes eligen determinado nivel de picante y quienes ya tienen un bowl favorito.
“El consumo de ramen creció muchísimo en estos años, por cambios en las costumbres y desarrollo del paladar.
Antes, ir por una sopa no era considerado una ‘salida’ y ahora sí, es un plan ”, explica Roy Asato, creador de Orei Ramen Bar.
De explicar qué era el ramen a discutir cómo tiene que ser El cambio puede verse con claridad en Fukuro Noodle Bar, que abrió en Palermo en 2013, cuando el ramen todavía era prácticamente desconocido para buena parte del público.
“Cuando abrimos, había que explicar qué era un ramen, cómo se comía y por qué un bowl podía tener tanta complejidad ”, recuerda Alejandro Osuna, fundador de Fukuro.
En aquellos primeros años, el público estaba compuesto principalmente por gastronómicos, personas interesadas en Japón y curiosos dispuestos a descubrir una cocina todavía poco explorada.
Incluso era habitual que alguien entrara al local y preguntara si no tenían sushi.
El ramen dejó de ser una rareza gastronómica y se incorporó a la oferta porteña (Foto: Fukuro Noodle Bar) Trece años después, la conversación cambió.
“Pasamos de enseñar qué era el ramen a conversar con un público que tiene criterio propio sobre el plato ”, señala Osuna.
El cambio no se limita a que más personas conozcan el ramen.
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