Cayó en Panamá criminal colombiano requerido por la Interpol: el hombre, acusado de extorsión y de liderar un grupo de prestamistas “gota a gota”, pretendía radicarse en México
La Policía Nacional brindó detalles la mañana del viernes 21 de agosto de 2026 acerca de la captura de alias Carlos, considerado uno de los principales cabecillas del grupo delincuencial La Inmaculada.
Así se llama a la temida organización criminal con fuerte presencia en el municipio de Tuluá, Valle del Cauca, y que es reconocida porque su exjefe máximo es Andrés Felipe Marín, alias Pipe Tuluá, y que el 3 de febrero de 2026 fue extraditado a los Estados Unidos para responder por cargos de narcotráfico y nexos con el Cartel de Sinaloa y el Clan del Golfo (autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia —EGC—).
A “Carlos” lo buscaban en varios países de la región mediante circular azul de Interpol por el delito de extorsión agravada y tenía una trayectoria criminal de más de 17 años.
El hoy detenido había huido hacia Panamá con la intención de radicarse en México para evadir el cerco policial, pero fue detenido por las autoridades panameñas y deportado a Colombia, donde se le notificó la orden de captura, explicó en declaraciones a medios de comunicación el coronel Mauricio Arley Herrera Luengas, director de Antisecuestro y Antiextorsión del Gaula (Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal).
El criminal de extenso prontuario es señalado de ordenar la ejecución de extorsiones, atentados terroristas y sicariales contra los gremios productivos de Tuluá , en especial ganaderos, frigoríficos y comerciantes.
Las investigaciones del Gaula de la Policía Nacional establecieron (tal y como quedó evidenciado en varias grabaciones y en panfletos) que exigía a sus víctimas el pago de cerca de 1.000 millones de pesos, bajo amenazas de atentar contra su integridad y la de sus negocios.
Además, el cabecilla que era considerado como el tercero en la línea de mando de La Inmaculada, manejaba una red de préstamos ilegales bajo la modalidad “gota a gota”, obligando a los comerciantes a adquirir productos en puntos de venta determinados, donde los precios eran elevados.
Aquellos que se negaban a las exigencias eran víctimas de extorsiones y atentados.
La Policía también identificó que “Carlos” realizaba viajes frecuentes a Medellín, donde coordinaba acciones con dos de los grupos criminales que hacen de las suyas en el Valle de Aburrá: Los Chatas y Los Pachelly.
Lo anterior, explicó el vocero del Gaula, lo hacía con el fin de aprender y replicar sus métodos delictivos en el Valle del Cauca.
La operación fue resultado de una labor conjunta entre la Fiscalía General de la Nación, la Policía Nacional de Colombia (a través de la Dirección de Investigación Criminal e Interpol), la Policía Nacional de Panamá y Migración Colombia.
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