Un gramo para cambiar el arbitraje
Chicago (EE.UU.), 16 oct (EFE).- Un gramo para cambiar el arbitraje. Y abrir otro negocio. La NBA ensaya un balón inteligente con chip que permite detectar contactos imperceptibles y convertir cada tiro en datos. Tras ponerlo a prueba con éxito en la liga de verano y pretemporada, el comisionado Adam Silver contempla utilizarlo desde 2027.
La NBA trabaja con Wilson, su proveedor oficial, en un sensor Bluetooth integrado en el balón. Con un peso de un gramo frente a los cerca de 620 del esférico, ningún jugador ha notado la diferencia en la pretemporada. Pendiente de nuevas evaluaciones, el futuro del baloncesto será cada vez más tecnológico.
"Creo que podríamos verlo ya el próximo año utilizándolo para arbitrar nuestros partidos", afirmó Silver en una reciente entrevista con la cadena estadounidense CNBC.
La prueba ya pasó por la pretemporada, además de la G League y la Liga de Verano. La NBA anunció que los datos recogidos tendrían fines exclusivamente de investigación y no influirían en las decisiones arbitrales.
El experimento no se extenderá a la temporada regular que comenzará el próximo martes.
El chip registra movimiento, rotación y cambios de trayectoria. Según Silver, una alteración del giro permitiría detectar si un dedo rozó el balón antes de salir fuera. Una modificación del arco ayudaría a revisar interferencias sobre un lanzamiento. La información ofrecería otra evidencia para resolver acciones difíciles de apreciar visualmente.
Un requisito fundamental se debe a la exigencia deportiva. Nadie debe notar el cambio en el balón. Y el chip cumple. Pesa aproximadamente un gramo frente a los cerca de 620 del balón.
"Nadie pudo notar la diferencia. Así que es una buena señal", dijo Silver en CNBC, después de que la liga realizara pruebas con y sin sensor.
El pasado mayo, antes de las Finales, Silver defendió automatizar decisiones objetivas mediante cámaras e inteligencia artificial. Citó los fueras de banda y sistemas como el ojo de halcón.
"Será instantáneo. Será automático", destacó, con el objetivo de que los árbitros pudieran evitar entrar en cuestiones objetivas y dedicarse a situaciones más complejas.
El chip también podría convertirse en negocio. Silver imagina jugadores capaces de analizar cientos de tiros para relacionar acierto, ángulo y rotación. Esa versión comercial, advirtió, todavía tardaría algunos años.
El balón también serviría para generar información de entrenamiento y desarrollar nuevas herramientas de aprendizaje.
En el Mundial de Clubes de 2025, el balón de Adidas incorporó un sensor que enviaba datos al videoarbitraje 500 veces por segundo. Combinados con las posiciones de los jugadores y con inteligencia artificial, esos registros ayudaban a acelerar decisiones sobre fueras de juego ajustados, entre otros aspectos.
El sistema también permitía identificar contactos individuales con la pelota, útiles para revisar posibles manos. En el Mundial de 2026, el Trionda incorporó un sensor de movimiento de 500 hercios colocado en un panel, en lugar del montaje central suspendido.
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