Fibra: el nutriente olvidado que realiza un trabajo imprescindible
En el Parque Nacional Sequoia, en California, el gigante conocido como General Sherman alcanza casi 84 metros de altura y tiene un tronco de más de 1000 metros cúbicos de madera.
Los turistas fotografían la copa, la corteza rojiza, la magnitud del ejemplar.
Pocos reparan en que la verdadera hazaña ocurre bajo tierra: una red de raíces que se extiende decenas de metros a la redonda, invisible, encargada de anclar semejante estructura y de nutrirla gota a gota.
El organismo humano guarda una versión propia de ese mecanismo silencioso.
Mientras proteínas y vitaminas acaparan titulares y etiquetas de productos “fortificados”, la fibra trabaja puertas adentro del intestino, lejos de cualquier reflector, sosteniendo funciones que van del control del colesterol a la regulación del ánimo .
“La fibra tiene múltiples funciones –explica la médica especialista en nutrición Mónica Katz–.
Existe la fibra soluble, que en contacto con agua se transforma en una especie de mucílago, y la fibra insoluble, que aporta volumen a la materia fecal”.
Esa textura gelatinosa que adopta la fibra soluble , presente en la avena y las legumbres , cumple una función bioquímica precisa: enlentece la absorción de colesterol y de azúcar en el intestino .
La insoluble, mayoritaria en el salvado y en las cáscaras vegetales, sigue una lógica distinta: aumenta el volumen de las heces y acelera el tránsito, un mecanismo clave para combatir la constipación.
Ambas variantes comparten un destino común una vez que atraviesan el intestino delgado sin digerirse: llegan al colon y allí se convierten en alimento de las bacterias residentes.
“Generan ácidos grasos de cadena corta, muchos de los cuales protegen la célula del colon del desarrollo de cáncer”, señala Katz.
La nutricionista Mara Moscona agrega la dimensión metabólica: “Esta fibra llega al intestino y es alimento para nuestras bacterias, y ese sería el efecto beneficioso en un montón de procesos , como mejorar el tránsito intestinal, bajar de peso, mejorar la glucemia y disminuir la insulinorresistencia”.
La lista de beneficios documentados excede la digestión.
Moscona detalla que la fibra soluble “se hidrata en el estómago y retrasa el vaciamiento gástrico, con lo cual la sensación de saciedad llega antes y la ingesta total disminuye”.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.