Los jóvenes cambian de trabajo, pero no más que las generaciones anteriores
Nicolás tiene 24 años y hasta hace un año trabajaba en una multinacional.
Decidió cambiar de empresa y a las pocas semanas renunció para emprender.
Martina, de 27, rechazó un nuevo puesto porque no quería perder el equilibrio entre el trabajo y su vida personal.
Camila lleva meses buscando empleo , pero descartó dos ofertas porque exigían demasiada presencialidad.
Tomás dejó la relación de dependencia para dedicarse por completo a un proyecto propio.
Estas historias se escuchan cada vez más seguido en las mesas familiares.
Entre los jóvenes pueden resultar normales, pero a la generación de sus padres todavía le hacen ruido.
Cambiar de trabajo repentinamente, rechazar una oferta o abandonar la seguridad de un sueldo para probar suerte por cuenta propia parecen confirmar una idea bastante extendida: que esta generación tiene una relación más inestable con el empleo .
Es cierto que los jóvenes cambian de empleo con mayor frecuencia y duran menos años en el mismo trabajo que los adultos.
En 2025, el 66% de los asalariados de 18 a 29 años llevaba más de un año en su empleo y el 33% tenía menos de un año de antigüedad .
Entre los mayores de 30 años, la proporción es mucho más alta: el 89% tiene un puesto estable y solo el 11% lo tiene desde hace menos de un año.
Pero para confirmar si los jóvenes de ahora son más inestables laboralmente, no hay que compararlos con adultos que llevan veinte años en el mundo laboral.
Tenemos que ver el contraste frente a quienes ocuparon su lugar unas décadas atrás.
Cuando comparamos con quienes fueron jóvenes en 2009, la diferencia desaparece.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.