Cuánto tiempo conviene pasar en la ducha y por qué el agua caliente puede afectar la piel
Las duchas largas y muy calientes forman parte de una rutina cotidiana que suele asociarse con relax, alivio y sensación de limpieza profunda.
Ese hábito, muy instalado en la vida diaria, gana fuerza en los días fríos o después de jornadas extensas.
Aun así, distintos especialistas de Estados Unidos y Europa advierten que el exceso de tiempo bajo el agua puede afectar la barrera cutánea y favorecer la sequedad de la piel .
La preocupación no gira alrededor de la higiene en sí misma, sino de ciertos hábitos que parecen inofensivos y que pueden alterar la respuesta de la piel.
La duración del baño, la temperatura del agua, el tipo de limpiador y el modo de secado posterior aparecen de manera reiterada en las recomendaciones dermatológicas más recientes.
De acuerdo con una nota de Cleveland Clinic sobre la frecuencia y la forma de ducharse, las duchas extensas pueden remover los aceites naturales que ayudan a conservar la humedad cutánea .
Ese enfoque sumó respaldo con un estudio sobre exposición al agua y cambios de temperatura en la función barrera de la piel, elaborado por investigadores europeos y publicado en una revista científica de dermatología.
El trabajo concluyó que la exposición continua al agua perjudica la barrera cutánea y que el agua caliente provoca un efecto todavía más marcado, con aumento de la pérdida de agua transepidérmica y cambios en el pH .
Qué impacto puede tener una ducha demasiado larga La primera advertencia que surge de las fuentes revisadas apunta al tiempo.
Según Cleveland Clinic, la dermatóloga Shilpi Khetarpal , especialista de esa institución de Estados Unidos, recomienda mantener las duchas por debajo de los cinco minutos cuando el objetivo es reducir el riesgo de resequedad.
En esa misma línea, otras guías dermatológicas recogidas en medios de salud de EEUU ubican el rango habitual entre cinco y 10 minutos , una franja que busca equilibrar higiene y protección cutánea.
La explicación médica se concentra en la barrera cutánea , una estructura superficial que ayuda a retener agua y a bloquear irritantes externos.
Cuando el contacto se prolonga, esa capa pierde parte de los lípidos y proteínas que sostienen su función.
El estudio europeo citado en la investigación publicada en PubMed Central observó que la exposición continua al agua elevó la pérdida de agua transepidérmica y modificó el pH de la piel.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.