Aktion T4, el ensayo del exterminio nazi previo a Auschwitz: el modus operandi para eliminar personas con discapacidad
Primero llegaron las ambulancias.
Más tarde, los médicos que decidían, sin siquiera conocer personalmente a muchos de los pacientes, quién debía continuar viviendo y quién desaparecer.
A las familias les decían que sus seres queridos habían muerto por una enfermedad repentina.
Les entregaban certificados con causas falsas.
Algunas recibían incluso una urna con cenizas que no necesariamente correspondían al fallecido.
Pero detrás de aquella burocracia había una maquinaria perfectamente organizada.
Y en el centro de todo estaba una idea que el régimen había convertido en política de Estado: personas cuya vida, según los criterios raciales y económicos del nazismo, no merecía ser vivida.
Los elegidos padecían enfermedades mentales, neurológicas, discapacidades físicas, epilepsia, esquizofrenia, demencia.
Eran pacientes internados durante años en hospitales y establecimientos psiquiátricos.
El Estado que decía proteger la “salud” del pueblo alemán comenzó a decidir quién podía formar parte de ese pueblo.
La operación recibió un nombre que ocultaba su verdadera naturaleza: Aktion T4.
No era un programa médico ni eutanasia.
Era asesinato sistemático.
Y cuando el 18 de agosto de 1941 la maquinaria llevaba casi dos años funcionando y ya había producido decenas de miles de víctimas, lo que ocurriría seis días después cuando Hitler ordenara detener la fase centralizada de los asesinatos, no significaría el final.
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