Sequías, inundaciones y desigualdad territorial: los desafíos que enfrenta la gestión del agua en la Argentina
La sequía de 2022 y 2023 generó pérdidas superiores a los 14.140 millones de dólares para el agro argentino (CFI) La Argentina suele imaginarse como un territorio de ríos caudalosos y llanuras fértiles.
Sin embargo, su realidad hídrica es bastante más compleja: alrededor del 70% del territorio presenta condiciones áridas o semiáridas , y la disponibilidad del recurso se distribuye de forma profundamente desigual.
La Cuenca del Plata concentra cerca del 85% del escurrimiento superficial del país en apenas un tercio del territorio nacional.
El agua, lejos de ser un dato garantizado del paisaje, es uno de los principales condicionantes del desarrollo productivo, social y ambiental del país.
Esa brecha entre la imagen y la realidad tiene consecuencias concretas.
Las distintas regiones enfrentan escenarios de disponibilidad, demanda y vulnerabilidad hídrica radicalmente diferentes entre sí, lo que hace imposible pensar en soluciones uniformes.
Administrar bien el agua en un país federal y climáticamente diverso es, ante todo, un desafío de gobernanza.
Cuando el clima golpea la producción Las consecuencias de una gestión insuficiente frente a la variabilidad hídrica ya se hicieron sentir con fuerza.
La sequía de 2022 y 2023 , producto de tres años consecutivos de déficit de precipitaciones, provocó pérdidas que superaron los 14.140 millones de dólares para los productores de soja, trigo y maíz, según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario .
El 70% del territorio argentino presenta condiciones áridas o semiáridas, pero la gestión del agua sigue siendo una deuda pendiente (CFI) Los riesgos no se limitan a la escasez: durante el fenómeno El Niño de 2015 y 2016, las precipitaciones extraordinarias y los desbordes en la Cuenca del Plata llevaron a declarar la emergencia hídrica en siete provincias, con inundaciones, daños en infraestructura y pérdidas en la producción.
Ambos extremos —la sequía y el exceso— exponen la misma vulnerabilidad estructural: la falta de planificación anticipada.
El problema no es solo climático; es también institucional y de inversión.
Proyecciones provinciales que obligan a actuar hoy Los escenarios elaborados en los Planes Maestros impulsados por el Consejo Federal de Inversiones (CFI) permiten dimensionar los riesgos con precisión territorial.
Según proyecciones del CFI, Mendoza podría perder un 20% de su disponibilidad hídrica hacia 2050 (CFI) En Mendoza , la disponibilidad total de agua podría reducirse alrededor de un 20% hacia 2050 respecto de los niveles de 2020.
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