Los últimos días del brunch
NUEVA YORK.- Malas noticias para quienes todavía no habían terminado de amortizar su última tostada de palta: el brunch ha muerto.
O al menos eso acaba de anunciar The Wall Street Journal respecto de la comida que durante años logró convertir el levantarse tarde y acompañar unos huevos con champagne diluido en jugo de naranja en una de las grandes instituciones de la vida neoyorquina.
Y, sobre todo, de la vida neoyorquina de exportación.
Contribuía a esto que fuera tan fotogénico.
Quizás ninguna comida haya coincidido mejor con la era Instagram: café servido en cerámica artesanal, panqueques coronados con frutos rojos y suficientes personas alrededor de la mesa como para demostrar que se tienen amigos.
El fondo del SoHo, de Palermo Soho o de tantos otros lugares con onda del mundo siempre fue el encuadre perfecto.
Ahora, sin embargo, los mismos atributos que llevaron al brunch a imponerse podrían estar empujándolo hacia su extinción.
Según The Wall Street Journal —que cita estadísticas que parecerían confirmar este cambio de humor entre los comensales—, muchos se aburrieron de su menú repetitivo.
Y los chefs están de parabienes.
Después de todo, Anthony Bourdain ya desconfiaba del brunch cuando este apenas empezaba a volverse imprescindible.
Como muchos de sus colegas, detestaba su falta de creatividad y, sobre todo, l a excusa que podía ofrecer para reciclar sobras .
Además, se supone que las generaciones más jóvenes beben menos y viven bajo nuevos mandamientos —dormir bien, hacer ejercicio, hidratarse— bastante incompatibles con empezar el domingo con tres mimosas y terminarlo necesitando una siesta.
Quizás ninguna comida haya coincidido mejor con la era Instagram: café servido en cerámica artesanal, panqueques coronados con frutos rojos y suficientes personas alrededor de la mesa como para demostrar que se tienen amigos Pero el gran tema parecería ser social.
El brunch se había convertido en una performance exacerbada por las redes sociales.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.