Comer pasta de tomate a diario podría cambiar la actividad cerebral y mejorar la atención, afirma un estudio
El tomate está en casi todas las cocinas del mundo .
Va crudo en ensaladas, reducido en salsas, concentrado en pastas.
Es tan cotidiano que cuesta pensarlo como objeto de investigación científica seria.
Sin embargo, un grupo de investigadores españoles hizo exactamente eso: midió qué pasa en el cerebro cuando las personas comen pasta de tomate todos los días durante tres meses .
Los resultados mostraron cambios en atención, memoria y actividad cerebral registrada por resonancias magnéticas.
La pregunta que motivó el trabajo no era trivial.
Se sabía desde antes que el tomate contiene licopeno , el pigmento rojizo que actúa como antioxidante y que tiene la capacidad de cruzar la barrera hematoencefálica , la capa protectora que separa el torrente sanguíneo del cerebro.
Lo que no estaba claro era si consumirlo de forma constante y concentrada podía traducirse en diferencias medibles en cómo funciona la mente de una persona sana.
Esa pregunta intentó responderla un estudio publicado en la revista Antioxidants .
La investigación no dice que el tomate cure ni prevenga ninguna enfermedad .
Sus autores presentan los resultados como indicios preliminares que merecen confirmarse en estudios más amplios.
Aun así, el hallazgo tiene peso propio: los propios autores afirman que es el primer ensayo clínico que vincula cambios en los niveles de licopeno en sangre con modificaciones en la conectividad funcional del cerebro.
Pasta de tomate a diario y durante 3 meses El ensayo fue diseñado y conducido en Barcelona por un equipo encabezado por Ricardo López-Solís , investigador de la Universidad de Barcelona .
Participaron 47 adultos sanos de entre 40 y 55 años, de los cuales 42 completaron todo el protocolo.
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