AFA: jueces que garantizan la impunidad
Los dirigentes de la AFA son lo que son. ¿Sorprende el poder que exhiben quienes están siendo investigados por maniobras supuestamente corruptas por 400 millones de dólares ? Siempre se supo que la corrupción y la impunidad vagaban demasiado cerca de los que mandan en el fútbol, que es una dinastía distinta de los jugadores.
La novedad de los últimos días ocurrió en la siempre lenta, contradictoria y complicada justicia argentina .
A los jueces no los conmueve ni siquiera el hecho cierto de que la administración de justicia figure en los últimos escalones de la aprobación social.
O dicho de un modo más directo: carece absolutamente de simpatía social.
El nuevo hecho sucedió cuando dos jueces de la Cámara de Casación, Mariano Borinsky y Diego Barroetaveña , decidieron que los máximos caudillos del fútbol argentino, Claudio “Chiqui” Tapia y Pablo Toviggino , o los testaferros que fungen en aparente nombre de ellos como dueños de una enorme mansión en Pilar , obtengan el juez que esos inculpados querían: el magistrado federal de Campana, Adrián González Charvay .
Nadia Beller, expareja de Cerimedo: “Fernando me dijo que la hermana de Milei estaba involucrada con la corrupción” La cuestión que se planteaba era, en principio, si el caso seguiría estando en manos de la jueza en lo Penal Económico de la Capital, Verónica Straccia , o si caería de nuevo en los tribunales de Campana, que tiene jurisdicción sobre Pilar.
No es el único delito por el que se juzga a los dueños de la AFA; también se los acusa de evasión fiscal, retención de aportes patronales (por este ya están formalmente procesados) y lavado de activos , entre otros.
También están siendo investigados por la justicia norteamericana y por el FBI porque millones de dólares provenientes de las dudosas maniobras de los dirigentes del fútbol habrían pasado por bancos norteamericanos.
Para los jueces de los Estados Unidos el uso de su sistema financiero o de su moneda, el dólar, es suficiente para que asuman su jurisdicción.
La pregunta vuelve al principio: ¿por qué jueces de Casación que habían opinado de otra manera decidieron de pronto beneficiar a Tapia y Toviggino ofreciéndole el juez que ellos querían? El caso de Borinsky es especialmente extraño por dos razones.
Una: en mayo había votado en un sentido absolutamente contrario .
La Cámara de Casación, señaló entonces, no debía sacarle el expediente de la mansión de Pilar a la jueza Straccia y entregársela al juez González Charvay.
Sostuvo que reabrir la disputa de competencia atentaba contra la celeridad procesal y criticó el rigor formal excesivo.
Es decir: hace tres meses consideraba indispensable que la administración de justicia no se demorara ni se detuviera en puros formalismos.
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