Los “chachos” provocan miradas sobre los patacones bonaerenses
Como respuesta a la falta de recursos, provincias como La Rioja acaban de reinstalar en la rutina cotidiana de sus empleados públicos la circulación de bonos o cuasimonedas como instrumento de cancelación.
En tal sentido, reingresaron a escena los bonos denominados coloquialmente como “Chachos” y legalmente como Bocade o Bonos de Cancelación de Deuda.
Todo se hace en medio de un contexto complicado donde el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela viene denunciando – al igual que su par bonaerense Axel Kicillof – una importante reducción en el giro de lo recaudado por impuestos coparticipables.
Además, hay una baja en la recaudación como producto de la recesión y eso recorta aún más esa suma que se distribuye por “goteo” diario a las provincias.
Con respecto a las denominadas “cuasimonedas”, los bonaerenses piensan siempre en aquel bono Patacón que circuló entre 2001 y 2003 con el cual se pagó parte del sueldo a empleados, funcionarios y magistrados y que completaba los porcentajes que se cobraban en pesos.
Es al día de hoy que siempre que se habla de una crisis como la sufrida en 2001, los memoriosos aluden al cobro de sueldos con bonos y ahora todo aflora desde la materialidad que está dando una vuelta al estreno de las cuasimonedas en una provincia como La Rioja.
Obligadas comparaciones Con respecto a una comparación que nos permita ver aquel bono bonaerense, vale decir que hace unos 25 años el lanzamiento del patacón arrojaba incertidumbre en el territorio gobernado por Carlos Ruckauf, porque se carecía de un financiamiento total para sus gastos corrientes, entre ellos el pago de los sueldos de un ejército de empleados calculados en más de medio millón, entre administrativos, docentes, policías, penitenciarios, funcionarios y magistrados.
A esto hay que agregarle que, desde el gobierno nacional del presidente Fernando de la Rúa, había fuertes condicionamientos sobre los cuales se resolvió ponerle un punto final y reformular las cartas a jugar sobre la mesa .
Como si todo eso fuera poco, había un Banco Provincia con una de sus mayores debilidades financieras de su larga historia y debió transferir al estado provincial un paquete multimillonario de créditos incobrables por una suma cercana a los mil millones de pesos.
Cabe recordar que en ese año mil cien millones de pesos eran mil millones de dólares.
Como consecuencia, la nueva jugada fue la de promover una ley de emergencia que incluyó la reducción de organismos y la emisión de un bono que serviría tanto para comprar alimentos, indumentaria y electrodomésticos y como título para obtener un jugoso rescate anual en tiempos de inflación cero.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.