Científicos resucitan proteínas prehistóricas que ofrecen nuevas pistas para la investigación de antibióticos
Biólogos de la Universidad de Oregón (Estados Unidos) han recuperado proteínas prehistóricas de hasta 160 millones de años de antigüedad que poseen propiedades antimicrobianas naturales.
Estas moléculas recuperadas podrían inspirar el diseño de nuevos tratamientos para infecciones resistentes a los antibióticos, un problema de salud global muy acuciante.
En un artículo publicado en 'PLOS Biology', los científicos reconstruyeron péptidos -fragmentos cortos de proteínas- a lo largo del árbol de la vida, remontándose a los primeros mamíferos placentarios, el linaje diverso que incluye a los humanos y a casi todos los mamíferos actuales.
En pruebas de laboratorio, los investigadores descubrieron que algunos de los péptidos extintos eran más eficaces contra las bacterias resistentes a los antibióticos que algunos de sus homólogos actuales.
"Los remedios ancestrales de la evolución podrían ofrecer nuevos puntos de partida para los científicos que diseñan tratamientos que complementen o reemplacen los antibióticos que ya no funcionan", señala Matt Barber, autor principal del artículo y biólogo evolutivo de la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Oregón.
"Para cualquiera que estudie bacterias patógenas, siempre tenemos presente que los antibióticos fueron uno de los avances más importantes de la medicina en el siglo XX --prosigue--, pero las bacterias están desarrollando, y llevan desarrollando desde hace mucho tiempo, resistencia a ellos.
Sin duda, nos interesa saber si, al resucitar o modificar genéticamente algunos péptidos antimicrobianos mejorados, podríamos utilizarlos como agentes terapéuticos en el futuro".
DESDE EL JURÁSICO Hace unos 160 millones de años, cerca del final del período Jurásico, surgió el ancestro de todos los mamíferos placentarios, cuyas crías se desarrollan en el útero, y también la lactoferrina, la proteína que se encuentra en el centro de la investigación de Barber.
La lactoferrina es una proteína inmunitaria presente en casi todos los fluidos corporales, excepto la sangre: leche materna, lágrimas, saliva, mocos y mucosidad intestinal.
Su función principal es impedir que los patógenos accedan al hierro.
Las bacterias del organismo necesitan hierro para proliferar, pero la lactoferrina actúa como una barrera, sellando herméticamente este recurso esencial.
Además de proteger el hierro del alcance de las bacterias, la lactoferrina ha desarrollado mecanismos intrínsecos para combatir los patógenos.
En particular, posee un péptido antimicrobiano que perfora las membranas bacterianas, provocando la ruptura celular.
"Los péptidos antimicrobianos son una parte fundamental de la primera línea de defensa del organismo --explica Titas Sil, autor principal del artículo y estudiante de doctorado en el laboratorio de Barber--.
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