La IA como Caballo de Troya: linda por fuera, ingobernable por dentro
Citando la referencia del director de Odissea, Christopher Nolan sobre la IA en su nueva película, la inteligencia artificial llegó prometiendo exactamente lo que promete todo caballo de Troya: un regalo demasiado bueno para rechazar.
Optimiza y automatiza procesos que antes tomaban semanas, detecta fraude antes de que ocurra, diagnostica enfermedades con una precisión que ningún humano iguala, y eleva la productividad a niveles estratosféricos.
Ningún directorio, ningún gobierno y ninguna persona que la adoptó lo hizo por ingenuidad — lo hizo porque funciona, y funciona cada vez mejor.
El problema nunca fue la tecnología en sí.
El problema es lo que entró junto con ella, sin que nadie lo inventariara: personas que la usan sin que sus organizaciones lo sepan, decisiones automatizadas sin nadie que las audite, datos sensibles que viajan a servidores que nadie controla, algoritmos que replican sesgos humanos a una escala que ningún sesgo humano individual podría alcanzar.
La IA no vino a destruir desde afuera.
Vino puertas adentro, con la confianza que le dimos nosotros mismos — y ahí, dentro de las murallas, es donde el desgobierno se instaló.
Según Gartner, firma de investigación y consultoría y referente mundial de tendencias tecnológicas, expuso que el gasto mundial en IA se proyecta en 2,52 billones de dólares en 2026, un 44% más que el año anterior, mientras que el gasto global en plataformas de gobernanza de IA se proyecta en apenas 492 millones de dólares en 2026, duplicándose recién hacia 2030 — es decir, la gobernanza representa una fracción mínima (~0,02%) del gasto total en IA.
Está claro el poco foco que se le está poniendo a la Gobernanza de la IA, y esto trae sus consecuencias… La IA no es una herramienta, no es un tema tecnológico, es mucho más que esto...
Es una “tercerización” (muchas veces inconsciente) de nuestra inteligencia.
Es también es una cuestión organizativa que está afectando simultáneamente al cumplimiento normativo, la ética, la responsabilidad legal y la estrategia empresaria.
La Ley de IA de la UE desde agosto de 2026 (que está convergiendo en EEUU, y luego lo hará en Latinoamérica) convierte la gobernanza de la IA en una obligación legal para sistemas de alto riesgo en Europa.
Las empresas que utilicen inteligencia artificial en decisiones de recursos humanos, concesión de créditos o infraestructura crítica necesitarán un sistema de gestión de riesgos documentado, documentación técnica y supervisión humana.
Sanciones por infracciones: hasta 35 millones de euros o el 7 por ciento de la facturación anual.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.cronista.com — el contenido pertenece a El Cronista.