FAO propone institucionalizar la ración fresca que alimenta a 1.3 millones de escolares en Honduras
Diez años después de la aprobación de la Ley de Alimentación Escolar , Honduras enfrenta el desafío de fortalecer uno de sus programas sociales de mayor alcance: garantizar que millones de niños y niñas reciban en sus centros educativos no solo alimentos, sino una dieta más diversa, nutritiva y adecuada a sus necesidades.
La representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Honduras, Fátima Espinal, en entrevista a Infobae señala que el país ha avanzado durante la última década, pero identificó áreas que requieren fortalecimiento para que el programa alcance un mayor impacto nutricional y consolide su institucionalidad.
Actualmente, entre 1,2 y 1,3 millones de niños y niñas hondureños se benefician del Programa Nacional de Alimentación Escolar en centros educativos gubernamentales.
La meta oficial del programa ha sido atender a alrededor de 1,3 millones de estudiantes de prebásica y básica en los 18 departamentos del país.
De acuerdo con Espinal, la entrega tradicional se ha concentrado principalmente en la denominada ración seca , integrada por productos como arroz, frijoles, aceite y harina.
El punto central de la propuesta de la FAO es modificar progresivamente la composición de esa alimentación.
Para la FAO , el siguiente desafío no consiste únicamente en mantener la cobertura, sino en mejorar la calidad y diversidad de los alimentos que llegan a las escuelas, explicó Espinal a Infobae .
Por ello, plantea institucionalizar la ración fresca con una cobertura equivalente a la ración seca, incorporando frutas, verduras y otras fuentes de nutrientes.
Una alimentación más adecuada Entre las experiencias que ya han demostrado que esta transición es posible se encuentran proyectos piloto desarrollados con apoyo de organismos de cooperación.
Uno de ellos incluso evaluó la incorporación de pescado producido localmente en la alimentación escolar.
Uno de los casos que la representante de la FAO destaca es el trabajo realizado en zonas del occidente del país, particularmente en Santa Bárbara, donde se probó la inclusión de pescado en las comidas escolares.
La experiencia permitió demostrar la viabilidad técnica, operativa y social de incorporar este producto en los menús escolares y evidenció sus aportes nutricionales, entre ellos proteínas de alta calidad, vitaminas, minerales y ácidos grasos omega-3.
Espinal fue enfática en que la propuesta no se limita a cambiar un alimento por otro.
La intención es avanzar hacia un modelo que conecte la alimentación escolar con la producción local.
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