Uno de cada cinco laboratorios habilitados en la Argentina no tiene inspecciones hace más de cinco años
La fiscalización de los medicamentos que consumen los argentinos muestra grietas por donde se filtra el riesgo sanitario.
Durante cinco años, el 21,70% de los laboratorios habilitados en el país no ha recibido una inspección para certificar en profundidad sus condiciones de producción, las denominadas Buenas Prácticas de Fabricación .
Así se desprende de un informe oficial que será incorporado a la causa abierta por el fentanilo contaminado, donde se investiga la muerte de al menos 90 personas.
La deficiencia de las insepecciones no son un hecho aislado , sino que convive con una inercia administrativa que permite que los reportes por desvíos de calidad permanezcan archivados, sin resolución efectiva ni medidas de seguridad, por períodos que llegan a superar los 600 días.
Los datos surgen de una auditoría oficial sobre la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) al que accedió LA NACION por fuentes del propio organismo.
El informe fue elaborado por la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) luego del caso del fentanilo contaminado, como un análisis del mundo farmacéutico en general.
El juez Ernesto Kreplak, que lleva adelante la investigación por las muertes de fentanilo, pidió integrarlo al expediente.
El principal acusado por el fentanilo contaminado es Ariel García Furfaro , el dueño de los laboratorios HLB Pharma y Ramallo y de la droguería Alfarma, con la que le vendía al Estado.
Las conclusiones de la SIGEN confirman las peores sospechas.
La falta de control y de respuesta del Estado frente al caso del fentanilo no fue una excepción.
El trabajo de campo, según datos confirmados por LA NACION , se extendió entre octubre de 2025 y enero de 2026 , dentro del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME), el organismo responsable de controlar la calidad de todo lo que se vende como remedio en el país y que ejerce como brazo operativo de la ANMAT.
Las Buenas Prácticas de Fabricación (BPF) son el conjunto de normas que garantizan que un medicamento se elabore, envase y controle de manera uniforme, con la pureza, potencia y estabilidad que su rótulo promete.
Es el estándar mínimo para que un comprimido o una ampolla lleguen a un paciente siendo lo que dicen ser.
La verificación de ese estándar está regulada por la Disposición ANMAT N° 4159/2023, la norma vigente que aprueba la “Guía de Buenas Prácticas de Fabricación para Elaboradores, Importadores/Exportadores de Medicamentos de Uso Humano”.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.