La familia pionera del vino sanjuanino recibe huéspedes en su encantadora posada
La historia de los Graffigna comenzó con un italiano y un sueño.
Un sueño que viajó de generación en generación y se hizo grande.
Don José Graffigna fue el primero del clan .
Llegó al país allá por 1860 con la idea de invertir en tierras y comenzar un negocio nuevo.
Eligió los viñedos, una actividad poco conocida en la provincia, y después se dedicó a vinificar.
Fue uno de los primeros en elaborar vino en la provincia de San Juan y le fue muy bien.
En los años venideros se convirtieron en referentes de esa industria y aportaron conocimientos, inversiones y maquinaria innovadora a la actividad.
Hoy, aquel imperio ya no está en la familia, pero una rama sigue apostando a la actividad en el Valle de Pedernal con la bodega Graffigna Yanzón .
El sitio cuenta, además, con instalaciones para disfrutar la vida tranquila de un viñedo de altura y su selección de etiquetas.
Graffigna Yanzón es un emprendimiento que nació de la tenacidad de Duilio Graffigna (cuarta generación).
Tres de sus cinco hijos hoy siguen el legado: Duilio, Santiago y Clodomiro.
El resto de la familia, Mónica (su mujer), Mónica (hija) e Inés siempre están atentas y participan con sus opiniones porque todos llevan el vino en la sangre.
Un inmigrante italiano La crónica de los Graffigna en nuestro país lleva ya cinco generaciones y revela la típica saga de los inmigrantes italianos que apostaron todo en nuestras tierras.
Es preciso leerla atento porque es larga y los nombres se repiten, incluso en las etiquetas de los vinos a modo de homenaje .
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.