Por qué las gramíneas son las grandes protagonistas del paisajismo
Hay jardines que parecen una foto y otros que cambian con cada ráfaga de viento.
Esa diferencia, casi siempre, la marcan las gramíneas ornamentales .
Con sus hojas arqueadas y sus espigas en constante movimiento, transformaron la manera de diseñar los espacios verdes y se convirtieron en una de las grandes protagonistas del paisajismo .
Durante mucho tiempo fueron consideradas plantas secundarias, utilizadas para rellenar canteros o acompañar floraciones.
Hoy ocurre exactamente lo contrario.
Paisajistas de todo el mundo las incorporan como piezas centrales de sus proyectos porque aportan una cualidad difícil de conseguir con otros grupos vegetales: hacen que el jardín esté vivo incluso cuando no hay flores.
Mucho más que pastos Aunque pertenecen a la misma familia que el césped, las gramíneas ornamentales cumplen una función completamente distinta.
No buscan formar una alfombra verde uniforme, sino crear volumen, textura y, sobre todo, movimiento.
El viento se convierte, de alguna manera, en un elemento más del diseño .
Mientras un arbusto permanece inmóvil, una gramínea se inclina, vibra y cambia de dirección con cada brisa.
Esa capacidad de reaccionar al entorno hace que el jardín nunca se vea igual dos veces.
A esa cualidad se suma otra muy valorada por los paisajistas : muchas especies conservan su estructura durante buena parte del invierno .
Incluso cuando las espigas se secan, mantienen su valor ornamental, capturan la luz de una manera diferente y prolongan el interés visual del jardín mucho después de la floración.
La influencia del paisajismo naturalista El auge de las gramíneas está estrechamente ligado al crecimiento del paisajismo naturalista , una corriente que busca recrear la dinámica de las praderas y otros ecosistemas espontáneos.
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