Leonardo da Vinci, en 1490: “Nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio”
Si hay una figura capaz de condensar como pocas la ambición intelectual del Renacimiento, esa es Leonardo da Vinci .
Pintor, inventor, anatomista, ingeniero , observador incansable de la naturaleza y autor de una cantidad asombrosa de notas, dejó una obra tan vasta que todavía hoy cuesta abarcarla sin caer en la simplificación.
La imagen popular suele recordarlo sobre todo por La Gioconda , La Última Cena o el Hombre de Vitruvio , pero reducirlo a su faceta artística sería dejar afuera una parte decisiva de su grandeza.
Leonardo pensaba como un científico mucho antes de que la ciencia moderna terminara de consolidarse como método.
En ese marco, la frase “nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio” adquiere un peso especial.
Lo que revela es una desconfianza profunda hacia la facilidad con la que el ser humano toma por verdad aquello que ya cree haber entendido.
Leonardo sospechaba de las conclusiones apresuradas , de la autoridad heredada y de la comodidad mental que lleva a dar algo por cierto sin haberlo comprobado .
Esa actitud está muy presente en sus cuadernos, donde se repite una idea central.
La experiencia es la madre de la certeza.
Por eso muchas de sus anotaciones insisten en mirar, observar, probar, dibujar, comparar y volver a mirar .
Da Vinci miraba, observaba, probaba, dibujaba, comparaba y volvía a mirar.
No quería depender de argumentos bellos pero vacíos ni de saberes repetidos por costumbre.
Quería verificar.
En pleno siglo XV, cuando la escolástica todavía pesaba con fuerza y faltaban décadas para el nacimiento de Galileo , Leonardo ya estaba defendiendo una forma de conocer apoyada en los sentidos y en la comprobación concreta.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en tn.com.ar — el contenido pertenece a TN - Todo Noticias.