¿Una “capa de invisibilidad” para curar la diabetes tipo 1? Cómo funciona el método que podría revolucionar su tratamiento
Más de 589 millones de adultos viven con diabetes en el mundo, una cifra que representa el 11,1% de la población adulta global y que, según la Federación Internacional de Diabetes, trepará a 853 millones hacia 205 0.
De ese universo, más de 9 millones padecen diabetes tipo 1 , la variante en que el propio sistema inmunitario destruye las células productoras de insulina , y en 2024 la enfermedad causó más de tres millones de muertes .
Todos esos pacientes dependen de insulina artificial o de tratamientos que, en muchos casos, someten al organismo a efectos secundarios graves.
Es en este panorama que la terapia celular, que consiste en trasplantar islotes pancreáticos, los grupos de células que producen insulina, representa una de las alternativas más prometedoras frente a ese panorama.
Un obstáculo persistente ha frenado su aplicación masiva: el sistema inmunitario del receptor ataca y destruye las células donadas , lo que obliga a los pacientes a tomar inmunosupresores de por vida, fármacos que debilitan las defensas del organismo y elevan el riesgo de infecciones graves, daño renal e incluso de cáncer.
Un equipo de investigadores de Penn State encontró una forma de sortear ese problema sin recurrir a esos medicamentos.
La solución se inspira en uno de los mecanismos más antiguos de la biología: la cubierta protectora que rodea naturalmente al óvulo humano.
Según un estudio publicado en la revista Nature Biomedical Engineering , los científicos fabricaron una cápsula ultrafina de hidrogel , un material de consistencia gelatinosa, capaz de envolver las células trasplantadas y ocultarlas al sistema inmune del mismo modo en que la zona pelúcida, la membrana natural del óvulo, lo resguarda durante la fecundación.
El hallazgo central es que los islotes recubiertos con esa cápsula restauraron los niveles de azúcar en sangre de ratones diabéticos en menos de una semana.
La mayoría de esos animales se mantuvo libre de la enfermedad durante más de 100 días sin necesidad de inmunosupresores, frente a los que recibieron islotes sin recubrimiento, cuya protección se perdió en una semana o incluso antes.
Una cápsula inspirada en la naturaleza La zona pelúcida es una estructura de proteínas que recubre el exterior del óvulo y lo protege de agresiones externas durante la fertilización.
El equipo de Penn State tomó ese principio biológico como modelo y lo trasladó al laboratorio para fabricar una cubierta artificial que imite ese comportamiento en células terapéuticas, a la que denominaron zona pelúcida biomimética, o BZP.
El proceso de recubrimiento se apoya en aptámeros, moléculas de material genético que reconocen y se adhieren con gran precisión a estructuras específicas de la superficie celular, como llaves diseñadas para una cerradura única.
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