Los animales “mutantes” de Chernobyl: ranas decoloradas, arañas perdidas y albinismo incrementado
Un 26 de abril de 1986 se registraba la tragedia nuclear más devastadora de todos los tiempos.
El estallido dentro de la central Vladímir Ilich Lenin, localizada en el norte ucraniano, dentro de la localidad de Chernobyl , terminaba con la vida de 31 personas de forma directa por el impacto.
Era el inicio de un desastre mayor: la contaminación radiactiva generaría más de 100 heridos y, con el paso de los años, un saldo superior al centenar de muertes.
Registrando un pico radiactivo 400 veces más elevado que la bomba lanzada en Hiroshima —Japón, en 1945— y 50 veces más severo que el de Fukushima —acontecido en 2011 en el complejo de aquella urbe nipona—, cerca de 116 mil pobladores debieron ser reubicados.
La cifra incluía a una localidad entera, los 48.000 residentes de la actual y desierta Pripyat, donde en esa noche la gente descansaba desconociendo que a escasos tres kilómetros la instalación empezaría a liberar lo más peligroso para la humanidad: elementos nucleares .
La evacuación de un perímetro de 2590 kilómetros, denominado zona de exclusión, requirió el sacrificio de los ejemplares de la región, un hecho que la realización de HBO graficó mediante impactantes secuencias sobre la eliminación de mascotas junto a otras especies silvestres.
Lo real es que diversos pobladores partieron de Chernobyl con la ilusión del regreso, dejando allí a sus perros y gatos.
Lo que ignoraban era que efectivos del ejército soviético recibirían la orden de matar a la totalidad de los animales domésticos remanentes, al ser considerados vectores de contaminación radiactiva.
A pesar de ello, aún se calcula la presencia de 600 a 800 perros y gatos en condición callejera recorriendo los terrenos.
La cifra proviene de las entidades Clean Futures Fund (CFF) , que ingresó a Chernobyl para castrar y aplicar vacunas a los animales; y Spca International, enfocada en la protección animal global.
Hasta el día de hoy, entre los científicos que analizan el área se repite un debate para el que no se encontró una sola respuesta.
La incógnita está en cuánto se benefician ante la falta de humanos los animales salvajes que persisten en la zona de exclusión y cuánto están sufriendo ante la contaminación que todavía sigue invadiendo al lugar. ¿Especies mutantes? ¿Animales radioactivos? El foco de los trabajos científicos y el punto que divide opiniones expertas es si la fauna y la flora asentadas en la cercanía de la detonación registraron mutaciones en su morfología externa o hábitos de conducta... o si las condiciones permanecen inalteradas.
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