Inundaciones en Honduras dejan más de 1,700 afectados y alertan por crecida del río Ulúa
Las inundaciones en el norte de Honduras mantienen bajo presión a las comunidades del Valle de Sula, donde cientos de familias enfrentan daños en sus viviendas y la pérdida de pertenencias.
Las autoridades continúan evaluando la emergencia y coordinando la entrega de ayuda humanitaria ante la posibilidad de que el agua vuelva a cubrir sectores vulnerables.
El balance preliminar contabiliza 378 familias afectadas, equivalentes a 1.741 personas, mientras los equipos de respuesta avanzan en el registro de daños en 13 barrios impactados por las inundaciones.
La situación continúa bajo vigilancia debido al comportamiento de los ríos y a la posibilidad de que nuevas crecidas provoquen anegaciones en las próximas horas.
Alberto López, meteorólogo de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) para la zona noroccidental, informó que este martes prosiguen las evaluaciones junto con el personal del Centro de Operaciones Regional, con el objetivo de determinar la magnitud de los daños y las necesidades más urgentes de la población.
Los equipos trabajan en la recopilación de información sobre las familias perjudicadas, un proceso que permitirá establecer qué comunidades requieren asistencia prioritaria y coordinar las acciones de respuesta.
López advirtió que las condiciones siguen siendo preocupantes en algunos sectores, donde el nivel del agua supera el metro de altura.
En esas comunidades, varias personas han perdido todas sus pertenencias, lo que agrava la situación de los hogares afectados y aumenta la necesidad de apoyo inmediato.
De acuerdo con López, la primera entrega de ayuda ya se realizó en los sectores identificados como Valle de Sula 1 y Valle de Sula 2.
Para este martes está prevista la atención a los pobladores de Cabañas, como parte de las acciones dirigidas a responder a las necesidades de las familias damnificadas.
Las autoridades mantienen el registro de los afectados para orientar la distribución de los recursos disponibles y evitar que las familias que necesitan apoyo urgente queden fuera de la respuesta institucional.
Sin embargo , la evolución de la emergencia dependerá también del comportamiento de los ríos que atraviesan la región , especialmente del Ulúa, cuyo caudal podría generar nuevas complicaciones en las zonas bajas.
La vigilancia se concentra en el río Ulúa, debido a que el aumento de sus niveles podría trasladar mayores volúmenes de agua hacia sectores susceptibles a las inundaciones.
Luis Dacosta, hidrólogo del Centro de Estudios y Desarrollo del Valle de Sula, informó que las estaciones de monitoreo ubicadas en Santa Bárbara registran niveles de crecida de 4,30 metros.
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