El Valle de Viedma avanza en la recuperación de envases vacíos de fitosanitarios
La actividad agropecuaria es una de las principales fuentes de alimentos y tiene un rol central en la economía de numerosas regiones productivas. Pero, junto con la producción, también genera residuos que, cuando no reciben un tratamiento adecuado, pueden convertirse en un problema ambiental y representar riesgos para las personas.
En el Valle de Viedma , diferentes actores del sector vienen trabajando desde hace años para abordar una de estas problemáticas: la gestión de los envases vacíos de fitosanitarios.
A través del programa de responsabilidad social y ambiental “Recepción de envases vacíos de fitosanitarios, con la técnica del triple lavado”, productores y empresas de la región participan voluntariamente de un sistema destinado a recuperar los envases plásticos rígidos que fueron utilizados para estos productos.
La propuesta apunta a que los envases sean entregados correctamente lavados para facilitar su posterior transformación y reciclado. En la actualidad, la campaña reúne a entre 60 y 70 productores y empresas del Valle de Viedma, permitiendo recuperar una importante cantidad de plástico que, de no ingresar al sistema, podría terminar enterrado, quemado, abandonado o reutilizado de manera inadecuada.
La adhesión al sistema es voluntaria y gratuita, y su crecimiento a lo largo de los años está relacionado con el trabajo conjunto de los distintos actores que participan del proceso, especialmente en las tareas de capacitación y concientización vinculadas con el uso responsable de los productos fitosanitarios.
El Valle de Viedma es una zona de importante actividad agropecuaria. Cuenta con unas 25.000 hectáreas sistematizadas para riego gravitacional y en producción. De esa superficie, aproximadamente el 70% está destinada directa o indirectamente a la ganadería, mientras que el 30% restante corresponde a actividades frutícolas, hortícolas y cerealeras.
La producción de frutos secos, frutales de pepita y carozo, horticultura diversificada y especializada y cereales convive en el territorio con sistemas productivos que, en algunos casos, presentan una importante dependencia de insumos externos, entre ellos los productos fitosanitarios.
En este contexto, el manejo responsable de los envases forma parte de un conjunto más amplio de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).
Al momento de utilizar fitosanitarios, existen tres aspectos fundamentales que deben ser considerados: la seguridad de los trabajadores, la protección de los consumidores y el cuidado del ambiente.
Las BPA reúnen principios, normas y recomendaciones técnicas destinadas a que las distintas etapas de producción, procesamiento y transporte de alimentos se desarrollen de manera que se protejan la higiene, la salud humana y el ambiente, mediante métodos seguros y técnicamente adecuados.
Uno de los puntos centrales del programa es garantizar que los envases lleguen en condiciones adecuadas para su posterior tratamiento. El triple lavado permite reducir la cantidad de producto que permanece en el interior del envase y favorece su gestión y reciclado.
El procedimiento debe realizarse inmediatamente después de vaciar el envase, durante la preparación del caldo de aplicación.
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