Los robots de los Juegos de Pekín corren más, saltan más... y tienen que aprender a frenar
Pekín, 23 ago (EFE).- Un año después, los robots humanoides de los Juegos de Pekín corren más, saltan más y golpean con más fuerza, tanto que algunos empiezan a encontrarse con un problema nuevo: aprender a frenar, mientras Huawei y otras compañías trabajan en la infraestructura necesaria para que reaccionen con mayor rapidez.
La segunda jornada de competición mostró este domingo esos avances y sus límites, desde máquinas que se pasaban de largo tras saltar hasta otras que perdían el equilibrio en las posturas más exigentes de taichí, mientras las pruebas orientadas a tareas reales trasladaban el desafío a la precisión de las manos.
Ante unas gradas ocupadas aproximadamente en tres cuartas partes, las competiciones se desarrollaron sobre una infraestructura 5G-A desplegada por China Unicom junto a Huawei, con la que ambas compañías ensayan el papel de las redes de baja latencia en el futuro de los humanoides.
Aprender a frenar La velocidad ha dejado de ser el único problema.
En salto de longitud, algunos humanoides aceleraban, saltaban y aterrizaban, pero continuaban después su carrera al no conseguir detenerse a tiempo.
Algo parecido ocurre cuando entra en juego la potencia: en kickboxing, los golpes desplazaban guantes y protecciones, mientras que en fútbol los robots chocaban entre sí en las disputas por el balón.
Hasta la quietud tiene sus complicaciones.
En taichí, algunas de las posturas de mayor dificultad y puntuación eran también las que más ponían a prueba el equilibrio y hacían fracasar a algunas máquinas.
En la pista, el robot Tiangong se adjudicó las dos finales de 400 metros, con 38,15 segundos entre los robots de mayor tamaño y 45,66 entre los pequeños.
El oro de los 1.500 metros fue para Tianzhuo, con un tiempo de 2:21,64, mientras que Tianjiao se impuso en salto de longitud con una mejor marca de 7,97 metros.
De la pista a las manos A pocos metros, el reto se trasladaba a movimientos mucho más pequeños.
Pesar polvo, construir con bloques o manipular pequeños panecillos al vapor sirven para medir una capacidad esencial para trabajar fuera de estos recintos: manejar objetos con precisión.
El equipo conjunto de la Universidad de Wuhan y AGIbot ganó el pesaje de polvo en 27 segundos, Shanghai AGIbot necesitó 108 para imponerse en la construcción con bloques y Chengdu AGIbot venció en la recogida de judías con pinzas.
La organización lleva esa destreza a escenarios que pretenden reproducir tareas reales.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.infobae.com — el contenido pertenece a Infobae.