Viaje al país en el que el Estado casi no existe: basura en las calles, bocinazos y el fanatismo por la selección argentina
El economista Guido Agostinelli recorrió más de 80 países.
Su experimento social intenta hacer un análisis de cómo se estructura la economía en diferentes partes del mundo.
El autor del libro Falacias libertarias intenta comparar, por ejemplo, el rol del Estado.
En las últimas semanas, Agostinelli subió un video de su visita a Daca, la capital de Bangladesh.
Allí, lo primero que notó fue la ausencia de semáforos.
“Si te imaginaste alguna vez cómo sería un país con un Estado casi ausente, no hace falta que te lo imagines más.
Existe”, dice en un video grabado en las calles de esa ciudad donde millones de personas caminan, bocinas mediante, sin veredas ni orden visible.
Bangladesh recauda cerca del 7% de todo lo que produce.
Es, según el propio Agostinelli, “una de las cargas tributarias más bajas del mundo, la deseada por muchos libertarios”, explica.
El Estado no construye veredas ni pone semáforos porque no tiene con qué.
Y esa escasez de recursos públicos tiene consecuencias que van mucho más allá del caos vial.
Moldea el mercado de trabajo, define quién come y quién no, y determina las condiciones en que cuatro millones de personas fabrican la ropa que se vende en los shoppings de Europa y América.
Un Estado mínimo como sistema Bangladesh es el país más densamente poblado del planeta.
Son unos 148.000 kilómetros cuadrados (apenas un poco menos que Uruguay) para unos 170 millones de habitantes.
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