La formación logística acelera su vínculo con la industria, pero enfrenta una brecha tecnológica
La formación vinculada con la logística , el transporte y las cadenas de suministro mantiene una estrecha conexión con la actividad profesional, pero enfrenta el desafío de acelerar la incorporación de nuevas tecnologías en las aulas.
Así lo muestra la Primera Encuesta Nacional a Docentes de Logística, Transporte y Supply Chain, un relevamiento que reunió respuestas de 82 profesores pertenecientes a 35 universidades, institutos superiores y centros de formación de distintos puntos de la Argentina .
El estudio, desarrollado de manera colaborativa con participación de la Asociación Argentina de Logística Empresaria (ARLOG) y distintas instituciones educativas y del sector, revela que el 91% de los docentes cuenta con experiencia profesional en el área, mientras que un 69% continúa desempeñándose activamente en logística al mismo tiempo que ejerce la docencia.
Una formación conectada con las operaciones reales La elevada participación de profesionales en actividad representa uno de los puntos fuertes identificados por el relevamiento.
Esa vinculación permite que los contenidos académicos se complementen con casos reales , recorridas por operaciones y experiencias concretas del sector, acercando al aula problemáticas que forman parte de la gestión cotidiana de las cadenas de suministro.
Los datos muestran así una base práctica consolidada dentro de la enseñanza logística.
Sin embargo, el escenario cambia cuando se analiza la incorporación de herramientas tecnológicas avanzadas, en un contexto en el que las operaciones demandan cada vez más capacidades vinculadas con automatización, gestión de datos y toma de decisiones digitales.
Actualmente, contenidos tradicionales como almacenamiento, gestión de inventarios, transporte y costos continúan ocupando un lugar central en las materias.
A ellos se suma una creciente demanda de conocimientos asociados con inteligencia artificial, analítica de datos, automatización, comercio electrónico y ciberseguridad , disciplinas que comienzan a atravesar distintas funciones dentro de la cadena de suministro.
Para dimensionar esa evolución, el estudio estableció cuatro indicadores de madurez educativa sobre un máximo de 100 puntos.
La vinculación con la industria alcanzó 71,9 puntos , el nivel más alto entre los aspectos analizados.
En tanto, la madurez tecnológica docente obtuvo 59,5 puntos y la preparación para el futuro alcanzó 58 puntos, ambos considerados niveles medios.
La innovación pedagógica registró 47,7 puntos , también dentro de un nivel medio pero como el indicador de menor desempeño entre los cuatro relevados.
La diferencia expone una brecha entre la experiencia profesional que ingresa a las aulas y la utilización sistemática de nuevas herramientas para enseñar y simular operaciones.
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