El falso Rockefeller: conquistó a la alta sociedad estadounidense, hasta que secuestró a su hija y lo vincularon con un asesinato
Clark había sido, hasta el momento, un buen padre.
Nacido y criado en una familia de renombre, plata y poder, tenía todo para ofrecerle a su hija, al menos en lo material.
Pero ahora debían encontrarse en compañía de un trabajador social : acababa de divorciarse de Sandra Boss, madre de la niña de siete años, que se había quedado con la tenencia de la menor, a quien llamaban Snooks.
Clark tenía derecho a solo tres visitas al año, todas supervisadas.
Sandra, además, planeaba mudarse pronto con ella a Londres.
Y él no iba a quedarse de brazos cruzados: un domingo de 2008, durante uno de esos encuentros, distrajo a la supervisora señalando un edificio y, cuando ella giró, la empujó al suelo, alzó a Snooks y la metió en una camioneta negra que frenó cerca de ellos.
El conductor aceleró.
Las fuerzas de seguridad se pusieron en alerta.
Buscaban a la menor, rubia, de ojos celestes, y a su padre, Clark Rockefeller .
La pesquisa duró casi seis días: era imposible rastrearlo e igual de imposible encontrarlo.
Hasta que dieron con el problema: el hombre al que buscaban no existía.
Clark Rockefeller jamás había existido.
“Quería vivir en un país grande y quizá hacerse famoso” Sobre sus primeros años se podrían contar varias versiones.
En una, el padre de Clark había sido un aristócrata vinculado a Mercedes Benz.
5News agregó este resumen a partir del feed público del medio. La nota completa, con todo el contexto, está en www.lanacion.com.ar — el contenido pertenece a La Nación.